El desastroso proyecto francés del primer Canal de Panamá

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En este año 2016 el gobierno de Panamá inauguró la extraordinaria ampliación del canal de Panamá, poco más de 100 años de la puesta en marcha de una de las obras de ingeniería más impresionantes de la historia. Su construcción permitió recortar sobremanera los viajes entre ambos océanos permitiendo una nueva edad de oro para el comercio internacional. Pero lo que mucha gente no conoce es que el primer intento serio de construir el canal de Panamá vino de la mano del gobierno francés unas décadas antes de que los estadounidenses acometieran tamaña obra de ingeniería. El proyecto francés, de una magnitud también impresionante, fue un fracaso mayúsculo que costó la vida a más de 22.000 personas. Una historia olvidada que puso en jaque la credibilidad del orgulloso país de la tricolor.

Francia venía de construir de la mano de Ferdinand de Lesseps el canal de Suez que unía el Mediterráneo con el Mar Rojo y el Índico y que abrió Europa a los mercados asiáticos de un modo extraordinario, sin tener que bordear todo el enorme continente africano como habían hecho durante siglos. El prestigio adquirido por esa impresionante obra de ingeniería civil permitió al gobierno francés conseguir una importante suma inicial para iniciar el proyecto americano, nada más y nada menos que 400 millones de dólares de la época, una fortuna.

El istmo de Panamá parece que ya era utilizado por los nativos americanos como un punto de unión entre el Pacífico y el Atlántico antes de la llegada de los españoles y fueron éstos en los primeros años de conquista quienes transformaron en Camino real esta misma ruta. Por ella desplazaban todo el oro y acarreaban los buques para facilitar la circulación de las mercancías hacia España. Pese algún intento de españoles e incluso escoceses, la tecnología de la época dificultaba la construcción de un canal que conectará ambas costas, la solución más revolucionaria fue la construcción de una línea de ferrocarril por el istmo que se acometió con éxito entre 1850 y 1855. Está obra de vital importancia sería muy importante para fijar a Panamá como la principal opción para construir el futuro Canal de Panamá.

Tras el éxito de la construcción del Canal de Suez en 1869 los franceses acometieron con entusiasmo este nuevo proyecto que había de revolucionar de nuevo el transporte mercantil mundial y encomendaron tamaña tarea al nuevo héroe nacional Ferdinand de Lesseps. Durante las décadas anteriores diversos estudios habían confirmado dos rutas principales para emplazar el canal: a través de Panamá (por aquel entonces parte de Colombia) o por Nicaragua. Para dilucidar las dudas y poner en marcha el proyecto final, los franceses organizaron en 1876 un comité internacional para desarrollar profundas investigaciones en la zona a través de una compañía limitada, la Société Civile Internationale du Canal Interocéanique de Darien, presidida por el mismo Ferdinand de Lesseps.

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El teniente de la Armada francesa, Lucien N.B. Wyse, nieto de Lucien Bonaparte, fue el encargado de explorar la zona. Tras una primera exploración Wyse arribó a París con diversos planos y proyectos que acabaron en la basura ante la negativa rotunda de Lesseps porque incluían la construcción de costosos túneles y esclusas (hay que recordar que Lesseps era diplomático y no ingeniero). Wyse inició una segunda exploración en la zona determinando dos nuevas opciones para la construcción del canal: la ruta de San Blas y la ruta desde Bahía Limón a la ciudad de Panamá, que es la actual ruta del Canal y la que finalmente se escogió para el proyecto. Pero en este caso por esta ruta, que correría casi paralela al Ferrocarril de Panamá y requeriría de un túnel de 7,720 metros de largo, se había optado por construir un canal a nivel del mar, sin esclusas. Una vez escogido el plan definitivo Wyse negoció en nombre de la sociedad un tratado, la Concesión Wyse, que otorgaba a la Société Civile derecho exclusivo para construir un canal interoceánico por Panamá.

Para articular y definir técnicamente el proyecto la sociedad impulsará organizó en 1879 el Congrès International d’Etudes du Canal Interocéanique (Congreso Internacional para Estudios de un Canal Interoceánico), aunque en realidad la finalidad última de este congreso era fortalecer y dar legitimidad al proyecto de cara a los inversores. Pese a todo, dentro del congreso surgieron voces críticas con el proyecto de Wyse y Lesseps entre las que destaca principalmente la del Barón Godin de Lépinay (Nicholas-Joseph-Adolphe Godin de Lépinay, Barón de Brusly), el ingeniero jefe del Departamento de Puentes y Carreteras de Francia, que apostaba enérgicamente por un sistema de esclusas como el que finalmente llevarían a cabo los norteamericanos. Si los franceses hubiesen seguido su plan posiblemente hubiesen sido podido acometer el proyecto del canal con éxito.

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La falta de conocimientos técnicos, Lesseps la suplía con un dominio total de las artes de la persuasión, logró convencer de su plan al Comité Técnico del congreso e inició una extraordinaria labor de financiación que se cerró con casi 400 millones de dólares recolectados gracias al entusiasmo de especuladores y ciudadanos de a pie.

El proyecto, apresurado y técnicamente mal planificado, se inició en 1881 con la empresa Couvreux y Herselt, la misma que había realizado las obras del canal de Suez, a la cabeza de esta primera fase. La construcción del canal de Suez fue un proyecto que contó con muchas dificultades pero que discurría por un desierto plano y arenoso, en cambio en el caso de Panamá se requería una excavación prodigiosa, y pasar a través de diversas áreas donde el suelo era de roca en lugar de la arena fácil de Suez.

Para desarrollar el proyecto se reclutó una enorme fuerza trabajadora que en su momento álgido en 1888 llegó a reunir a 20.000 trabajadores, principalmente provenientes de Jamaica.  Según los últimos estudios se calcula que durante los años de construcción de este primer canal perecieron cerca de 22.000 trabajadores, desde ingenieros y directivos a miles de trabajadores. Las enfermedades tropicales, de las que entonces no se conocía su origen, fueron la principal causa de muerte: principalmente por malaria y fiebre amarilla, aunque también de pulmonía, tuberculosis y otros males por mala alimentación y condiciones sanitarias.

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La dureza de las obras unida a la peligrosidad del terreno y las constantes lluvias fomentaban el desarrollo de aguas estancadas donde se reproducían los mosquitos que transmitían las enfermedades. Todo ello unido a las terribles faltas de control sanitario fueron un terrible detonador para la propagación de estas enfermedades. Por ejemplo, las patas de las camas de hospital fueron colocadas en cajas metálicas de agua para evitar que los insectos treparan por ellas, pero estos recipientes con agua estancada resultaban criaderos ideales de mosquitos, los portadores de estas dos enfermedades, por lo que se agravaba el problema. Muchos pacientes que llegaban al hospital por otras razones, a menudo terminaban contrayendo estas enfermedades estando hospitalizados. La situación llegó al punto en que las personas evitaban al máximo ir al hospital.

Uno de los episodios más trágicos de esta obra los viviría en sus propias carnes su segundo Director General Jules Dingler, ingeniero de gran prestigio que consiguió enderezar las erráticas obras en la segunda fase del proyecto. Su hija, Louise, murió de fiebre amarilla en 1884. Un mes más tarde, el hijo de Dingler de 20 años, Jules, murió de la misma enfermedad. Como si no hubiera sido suficiente, el prometido de su hija, quien había llegado de Francia con la familia, contrajo la enfermedad y también murió. Para finalizar tan trágico periplo, casi un año después la esposa de Dingler murió de fiebre amarilla. Devastado, Dingler permaneció en el trabajo hasta junio, cuando decidió regresar a Francia para nunca más volver al Istmo que le había arrebatado a tantos de sus seres amados.

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A todos los graves problemas sanitarios que se iban agravando conforme la fuerza laboral iba en aumento, se unió los problemas técnicos que desde el principio lastraron la obra civil. Los informes técnicos previos fueron apresurados e insuficientes como se fue demostrando a medida que la obra avanzaba. El primer contratista, la firma Couvreux y Herselt, apenas duró un año en la obra y salió a finales de 1882, a partir de entonces asumieron el control de la obra pequeños contratistas en esta segunda fase de 1883 a 1885, la tercera fase de la construcción la asumieron de nuevo grandes contratistas entre 1885 y 1886, mientras en la cuarta y funesta fase se inició en 1888 y significaría el final de la trágica obra.

La falta de calidad de los informes previos hizo que en un primer momento los ingenieros tuvieran que realizar nuevos estudios sobre la marcha que ralentizaban el trabajo en obra constantemente a la vez que afloraban nuevos problemas. Existía una gran preocupación por la estabilidad de los taludes y el peligro por deslizamientos de tierra. El sistema de eliminación de desechos estaba ineficazmente organizado y manejado, los sitios de desecho estaban demasiado cerca de los sitios de excavación y cuando llovía, todo el material excavado se volvía a depositar en el cauce.

La falta de planificación hacía también que muchas veces se experimentara con la maquinaria, las más veces insuficiente para los trabajos de excavación, y la creciente acumulación de equipo desechado y dejado a su suerte a lo largo de la obra era símbolo inequívoco del errático discurrir del proyecto.

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La situación era tal que en julio 1885 sólo se había logrado excavar aproximadamente una décima parte del total estimado en una obra que debía terminar tres años después y cuya gran parte del presupuesto ya se había consumido. Para 1886 el proyecto del canal a nivel del mar ya parecía del todo improbable aunque la obstinación de Lesseps impidió que no se acordara un nuevo giro a la obra hasta julio de 1887 cuando el Comité Consultivo Superior emitió un informe con la posibilidad de construir un canal de esclusas de alto nivel a través del Istmo de Panamá. No se abandonaba definitivamente el canal al nivel de mar sino que se postergaba.

La idea era crear una serie de piscinas conectadas entre sí por una serie de 10 esclusas, en las que se pudieran colocar dragas flotantes. Los trabajos en el canal se iniciaron el 15 de enero de 1888 y el mismo Gustave Eiffel, el constructor de la Torre Eiffel en París, se encargaría de construir el canal de esclusas.

Pero justo cuando las cosas empezaban a ir mejor con algunas áreas del canal ya prácticamente terminadas y al punto de instalar la primera esclusa, de repente el dinero se terminó. De Lesseps había solicitado una subscripción pública, pero ésta no resultó. En su última reunión en enero de 1889, los accionistas decidieron disolver la Compagnie Universelle. El final del doloroso y trágico sueño del canal de Panamá acabó bruscamente y desgraciadamente en su mejor momento.

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El escándalo del llamado “caso Panamá” en Francia fue mayúsculo y acabó derivando en enjuiciamiento de funcionarios de la compañía, entre ellos Ferdinand y su hijo Charles de Lesseps, quienes fueron acusados de fraude y malos manejos.  Ambos fueron hallados culpables y recibieron sentencias de cinco años de cárcel, sin embargo, no se le llegó a imponer la pena porque para ese entonces ya había prescrito. Por entonces el estado mental de Ferdinand de Lesseps era muy pobre y apenas se enteró de lo que estaba pasando. Falleció el 7 de diciembre de 1894 a la edad de 89 años.

Sin duda su obsesión por seguir adelante con su fallido plan de construir un canal al nivel de mar fue una de las principales razones del fracaso del proyecto francés en el canal de Panamá. Tras 8 años de trabajos y más de 22.000 vidas perdidas, se habían acometido apenas dos quintos de la obra y se habían gastado cerca de 234 millones de dólares. Pero los errores de este monumental primer intento serían de gran ayuda para los norteamericanos que en 1904 adquirieron el nuevo proyecto francés, la Compagnie Nouvelle, que apenas pudo reprender las obras. 10 años después y tras grandes esfuerzos EEUU inauguraba el canal de Panamá que los franceses siempre habían soñado.

 

Más información:

http://micanaldepanama.com/nosotros/historia-del-canal/la-construccion-del-canal-frances/

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Canal_de_Panamá

Para saber más del nuevo canal: http://micanaldepanama.com/ampliacion/

 

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