All posts in Arte

  • Jiro, el mejor chef de sushi del mundo

    jiro

    Jiro es un octogenario japonés tenaz, trabajador, perfeccionista, como muchos de sus compatriotas. Pero hay algo que hace a Jiro Ono una persona muy, muy especial. Él es, sin lugar a dudas, el mejor cocinero de sushi del mundo. Un auténtico Dios viviente en Japón donde regenta un minúsculo restaurante para 10 personas y con 3 estrellas Michelín.

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  • Banksy, el street art y el fenómeno Thierry Guetta

    Banksy es un mito del arte callejero que ha pasado en los últimos años a convertirse en uno de los artistas de arte contemporáneo más solicitados del mundo. Una paradoja difícil de asumir entre los partidarios de este fenómeno artístico, social y cultural, siempre navegando por las aguas del underground más combativo.

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  • Tamara Lempicka, la reina del Art Deco

    Los felices años veinte son en realidad una ficción vivida en primera persona por parte de las élites pudientes europeas y norteamericanas. Fruto de unos tiempos convulsos para la historia europea tras la terrible Gran Guerra, cuyo impacto psicológico en la sociedad de la época fue incluso superior al de la Segunda Guerra Mundial, la década de los 20 significó una huida hacia delante por parte de los últimos representantes de la vieja aristocracia europea, los nuevos ricos norteamericanos y la inclasificable bohemia parisina.

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  • Saul Bass, más allá de los títulos de crédito




    Recientemente ha salido a la venta un libro extraordinario: “Saul Bass: A life in Film & Design“. Se trata de una sensacional retrospectiva visual por la impresionante carrera gráfica de Saul Bass (1920-1996) en el mundo del cine y del diseño gráfico comercial. Bass sin lugar a dudas es posiblemente el diseñador gráfico más importante del siglo XX, un mito que revolucionó la manera de entender el lenguaje gráfico, el simbolismo de la América de la postguerra y, sin duda, los títulos de crédito del cine tal y como lo conocemos hoy en día.

    Admirado y copiado hasta la saciedad, ahora aparece por primera vez una monografía de gran calidad diseñada por su propia hija Jennifer y con textos del renombrado historiador del diseño Pat Kirkham. La obra cuenta con más de 400 páginas y 1.400 ilustraciones con diseños de Saul Bass, muchos de ellos nunca publicados hasta ahora: desde sus conocidos pósters y títulos de créditos hasta sus logotipos comerciales más famosos.



    Saul Bass tuvo la suerte de aprender el oficio de manos de György Kepes, quien había sido discípulo ni más ni menos que de László Moholy-Nagy  en el fantástico y apasionante Berlín de los años 20. Este le introdujo en estilo Bauhaus de su maestro Nagy y en el constructivismo ruso. Tras iniciarse en algunas agencias de Nueva York decidió dar el salto a la efervescente Los Ángeles para poder desarrollar su carrera con mayor libertad. Allí conoció a Otto Preminger quien le dio la oportunidad de crear su primer póster para el cine y sus primeros títulos de crédito, los del film Carmen Jones (1954).

    En ese momento se iniciaba una exitosa carrera en el mundo del cine que le permitiría pasar a la historia con la creación de algunos de los títulos de crédito y pósters más famosos de la historia del cine. La lista es interminable: The Man with the Golden Arm (El Hombre del Brazo de Oro) de Preminger, The Seven Year Itch (La Tentación Vive Arriba) de Billy Wilder, La Vuelta al Mundo en Ochenta Días (Michael Anderson), Trapeze (Carol Reed), Vértigo y Psicosis (Alfred Hitchcock), Ocean’s Eleven (Lewis Milestone), West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins), Espartaco (Stanley Kubrick) o GoodFellas y Casino de Martin Scorsese, entre muchas otras.



    Saul Bass también fue el artífice de algunos de los logotipos comerciales más celebrados de los 60 y 70 en la época dorada de la publicidad americana (léase Mad Men). Suyos son los diseños de marcas como: At&T, Alcoa, Kleenex, Minolta, Warner, Continental Airlines, etc. Logos que han gozado de una extraordinaria longevidad, con una media de vida de más de 34 años.



    Sin duda esta monografía resulta una obra excepcional para descubrir una figura icónica del diseño gráfico del siglo XX y puede servir de fuente de inspiración para generaciones futuras. Y por qué no decirlo, un sensacional regalo de navidad…

    Visto y leido en: http://www.brainpickings.org/index.php/2011/11/03/saul-bass-a-life-in-film-and-design/

  • Giovanni Boldini, esencia de mujer “burguesa”



    El siglo XIX se considera el siglo de la burguesía, un momento de eclosión del liberalismo capitalista, del poder del dinero, la Revolución Industrial y las novedades tecnológicas. Pero este emerger de esta nueva y lustrosa clase social vino acompañado de usos más bien anticuados, los burgueses, nuevos ricos, quisieron parecerse a los grandes aristócratas que aún pululaban decadentes por los salones sociales de la época. En este sentido la figura del retratista se volvió trascendental para reflejar el nuevo estatus social al que habían llegado los burgueses y que tanto les había costado.

    A mediados del siglo XIX tras el doloroso y caótico periodo napoleónico y el fenómeno revolucionario del 48 que arrasó Europa, el Antiguo Régimen veía su fin definitivo al tiempo que la Revolución Industrial se expandía por todo el continente desde las islas británicas, era el momento de la alta burguesía, empezaba su reinado. Precisamente en esa época la capital de la pintura europea, el París renovado por Napoleón III y el Barón Haussmann, irradiaba su influjo en la Europa artística del momento y veía nacer nuevos movimientos pictóricos como el realismo o el impresionismo.

    Es en ese momento en el que el joven Giovanni Baldini, nacido en Italia en 1842, arriba a París en plena Exposición Universal de 1867 y conoce a Edgar DegasAlfred Sisley y Édouard Manet. Adapta su pintura clásica a los nuevos movimientos que le asombran en París y empieza a convertirse en el retratista preferido de la féminas de la alta sociedad europea. Primero, tras una breve estancia en Londres en 1870, y después trasladándose definitivamente a París donde trabajará para el marchante más importante de la ciudad, Goupil, para quién trabajaban ya pintores de gran éxito como Marià Fortuny y Ernest Meissonier. Allí se convierte en un pintor de moda y en un claro exponente del brillante y suntuoso estilo dieciochesco.

    El retratismo está muy de moda (ver entrada Courbet y el Realismo en el MNAC) y Boldini aporta todo su talento para crear cuadros preciosistas pero con una mirada particular, captando la expresión de la modelo y plasmando en el lienzo su propia idiosincracia. El resultado es una serie de espléndidas obras que reflejan una época feliz y brillante, hasta cierto punto onírica.

    Algunas de estas obras pueden verse ahora en la exposición “Impresionistas: maestros franceses de la colección Clark” del Caixaforum de Barcelona (hasta el 12 de febrero).

















  • Louis le Brocquy, arte contemporáneo irlandés



    Uno de los descubrimientos más interesantes surgido de mi reciente viaje a Irlanda ha sido el pintor Louis le Brocquy (Dublin, 1916), un artista que desconocía totalmente y del que me cautivó una obra que pude ver en la coqueta National Gallery de Dublin. Se trata del lienzo A Family (1951), una de las joyas de la pinacoteca irlandesa, que pertenece al denominado periodo Gris, en los años cincuenta, en el que el artista abraza el cubismo bajo una perspectiva muy personal en la que predominan los grises y blancos. A primera vista me recordó irremediablemente al Guernica de Picasso pero, aunque tanto la temática como la particular expresividad de los rostros -casi fantasmagóricos- difieran de la icónica obra del artista malagueño, este cuadro te atrapa de igual manera.

    Al parecer esta obra catapultó a la fama al artista irlandés ya que consiguió el premio Acquisito Internationale en la Bienal de Venecia de 1956, lo que le permitió participar en la Fifty Years of Modern Art de Bruselas con motivo de Exposición Universal de 1958. Desde entonces sus obras pueden verse en algunas de las principales galerías del mundo como la Guggenheim de Nueva York o la Tate Modern de Londres.

    A sus 95 años pertenece al selecto grupo de artistas británicos e irlandeses vivos por los que se han pagado más de 1 millón de libras por alguna de sus obras. También ha sido el primer y único artista vivo en ser incluido en la Permanent Irish Collection de la National Gallery of Ireland.

    + www.louislebrocquy.com












  • Stephen Wiltshire, el dibujante prodigio



    La película “Rain Man” con el inolvidable personaje de Dustin Hoffman nos descubrió esa extraña enfermedad que es el autismo, una complicada dolencia que en muchos casos viene asociada a un prodigioso desarrollo de los sentidos. Es cuando hablamos del síndrome de savant o síndrome del sabio. Un caso paradigmático es el del joven inglés Stephen Wiltshire, un niño prodigio que a los 3 años aun no hablaba pero que encontró una manera de suplir sus problemas comunicativos a través del dibujo, y de qué manera. Gracias a sus extraordinarias habilidades para el dibujo el niño autista aprendió a hablar a los nueve años y, como no, sus primeras palabras fueron “papel” y “lápiz”.

    Con tan solo diez años dibujó una secuencia de dibujos de los monumentos de Londres; uno para cada letra, que él llamó un “Alfabeto de Londres”. Su habilidad  para el dibujo se combina con una extraordinaria memoria fotográfica que le permite reflejar en sus esbozos todos los detalles arquitectónicos con una exactitud sorprendente. Gracias a estas sobrenaturales habilidades que le confiere su dolencia, durante los últimos años ha dibujado el skyline de las principales capitales del mundo en impresionantes panorámicas: Tokio, Nueva York, San Francisco, Londres, París Madrid o Roma. Tan solo necesita sobrevolar la ciudad unos minutos en helicóptero para plasmar todos y cadauno de los detalles arquitectónicos de la ciudad en unos dibujos que le han convertido en una superestrella del mundo del arte, con galería propia y giras internacionales. La exactitud arquitectónica y geográfica asombra a los especialistas que no dan crédito a tamaña memoria fotográfica, todo lo que ve Stephen se graba en su memoria y su lápiz lo reproduce exactamente mientras él escucha con sus cascos su música preferida, aislándose del mundo. Le apodan la cámara humana.

    En 2006, Stephen Wiltshire fue galardonado como miembro de la Orden del Imperio Británico por sus servicios al arte, y en 2009 cumplió su sueño de dibujar el skyline más famoso del mundo, la ciudad de Nueva York. Como siempre reflejó en su lienzo cada detalle arquitectónico de la ciudad con una exactitud asombrosa.

    En YouTube pueden encontrarse multitud de ejemplos de la extraordinaria habilidad de Stephen Wiltshire. Os muestro un ejemplo:











    Más información:

  • Federico Beltrán Massés, el retratista de las estrellas


    El Museu Diocesà de Barcelona ha inaugurado esta semana la primera gran exposición antológica de un artista singular, Federico Beltrán Massés, titulada “Un pintor en la corte de Hollywood”. La muestra se compone de 200 obras: pinturas, dibujos, documentos, objetos personales, fotografías, etc.

    Beltrán Massés fue un pintor modernista que fue reconocido como el retratista preferido por la aristocracia mundial y las primeras estrellas de Hollywood en los años 20 y 30. Nacido en Cuba en 1885, se formó artísticamente a caballo entre Madrid y Barcelona, donde tuvo como maestros a Joaquín Sorolla y Antoni Caba, respectivamente. A partir de 1916 fijó su residencia en París, donde fue director de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, y en 1920 llegó su gran explosión tras triunfar espectacularmente en la Bienal de Venecia de ese año.

    A partir de entonces le llovieron los trabajos para lo más granado de la aristocracia mundial: el papa Pío XII, los reyes Alfonso XIII de España, Jorge VI del Reino Unido, Humberto II de Italia, Jorge II de Grecia, el Sha de Persia, los maharajaes de Kapurtala, de Indore, la princesa Haag de Dinamarca, y un largo etc. Pero Federico Beltrán Massés también triunfó en el entorno de la otra gran aristocracia mediática que se estaba formando: las estrellas de Hollywood.

    Retrató con su particular mirada a las grandes estrellas de los 20 como Rodolfo Valentino, Pola Negri, Joan Crawford, Douglas Fairbanks o Gloria Swanson, de la misma manera que recibía encargos de los grandes millonarios del momento como William Randolph Hears, los Peugeot, Rothschild, o Forbes. Era el pintor de moda con un estilo personal que aunaba la herencia de los grandes pintores españoles con la belleza onírica del modernismo y el Art Deco de la época, todo ello con la noche y las estrellas como protagonistas.













    Más info:

    http://maestrosdelretrato.blogspot.com/2008/08/federico-beltran-masses.html

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  • Courbet y el Realismo en el MNAC



    El Realismo es un movimiento pictórico que se desarrolló, principalmente en Francia, hacia mediados del siglo XIX y que propugnaba que la única fuente de inspiración para el arte es la realidad misma y que cada objeto o ser tiene su belleza particular. Pero como podemos ver en la exposición “Realismo(s). La huella de Courbet” que puede visitarse en el MNAC este fenómeno también se trasladó a Catalunya, especialmente a través de los retratos de Ramon Martí Alsina, máximo representante del realismo en nuestro país.

    Frente al academicismo imperante, los realistas, con Gustave Courbet (1819-1877) a la cabeza, se centran en la observación de la naturaleza y de la realidad que les rodea. Es necesario tener en cuenta que nos encontramos en el momento inicial del nacimiento de la fotografía, ese maravilloso invento que permitía capturar la realidad en su esencia y que tanto fascinaba a estos pintores.

    También tuvo mucho que ver en el desarrollo de este movimiento la recuperación de la pintura barroca, no en vano, en esta exposición podemos ver intercalados impresionantes retratos y autorretratos (totalmente realistas) de figuras de la talla de Velázquez, Murillo, Rembrandt o Ribera. En Courbet y otros representantes del realismo se ven reflejados en gran medida toda esa áurea de misterio y oscuridad que rodeaba a los retratos barrocos y sus efectos tenebristas y paletas oscuras.

    Especial relevancia tiene en esta exposición los autorretratos, muestra inequívoca del realismo más puro. Observando detenidamente muchos de ellos, con sus miradas huidizas, pareciera que estabas mirando un espejo, pero siempre con esa sensación de extracorporeidad que tan bien representa el cuadro del Pere Borrell.



    El mimetismo entre el Realismo francés y el catalán llegó a cotas muy destacables, tal es así al comparar La siesta de Ramon Martí Alsina y El convalesciente de Carolus Duran. Fieles reflejos de la realidad en estado puro.





    El ansia por reflejar la realidad y romper con el academicismo llevó irremediablemente a la transgresión personalizada en la reproducción cruda del desnudo femenino, sin idealizaciones clásicas ni pudores de ningún tipo, el desnudo tal cual. El Realismo rompió convenciones y códigos iconográficos y técnicos dejando de lado las alegorías mitológicas para representar a la mujer real en todo su esplendor y todo su erotismo innato.



    El punto algido de este aspecto transgresor lo puso el mismo Courbet en su obra El origen del mundo (1865), una pintura del sexo femenino extremadamente realista que escandalizó a la Francia cultural del momento. Esta obra solo puede verse en esta exposición en una proyección pero si que puede observarse en vivo en el Museé d’Orsay de París.


    Ser capaz de traducir las costumbres, las ideas, la apariencia de mi época, de acuerdo con mi apreciación, en una palabra, hacer arte vivo, éste es mi objetivo (Gustave Courbet, 1855)

  • Arte en la cocina o la cocina como arte



    Pese a lo que podamos pensar, no se trata de un artículo sobre Ferran Adrià o las excelencias de la cocina creativa catalana, sino de, sencillamente, el arte en la cocina o la cocina como obra de arte, como lugar físico de habitabilidad y sociabilización. El MoMa de Nueva York ha preparado recientemente una interesante exposición sobre la transformación de la cocina a principios del siglo XX como nuevo símbolo de mejora social, y su sublimación como escenario central de la esfera doméstica del siglo XX.

    La cocina era considera antaño reducto de la servidumbre, lugar ajeno a la clase dominante, alérgica a cualquier tipo de trabajo manual. Pero a  partir de los primeros años del siglo XX, las innovaciones electrodomésticas (frigorífico, horno, electricidad, etc.) y la nueva importancia que adquirió el diseño interior y el mobiliario derivado del auge del Art Decò (el Arts and Grafts angolsajón) permitieron una revisión de la posición de la cocina como nuevo centro moderno de la vida urbana del nuevo siglo. La cocina devino un centro neurálgico del hogar “moderno” del siglo XX, un icono del refinamiento del urbanita adinerado capaz de autocomplacerse él mismo con las delicias más exquisitas fabricadas en su propia cocina.



    La exposición “Counter Space: Design and the Modern Kitchen” nace de la reciente adquisición por parte del MoMa de la mítica cocina “Frankfurt Kitchen” diseñada por la arquitecta Grete Schütte-Lihotzky a mediados de los años 20 en el marco de la dura situación de posguerra que vivió Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Se trataba de un revolucionario modelo de cocina que con un diseño compacto y ergonómico, llevó a las viviendas populares un nuevo enfoque integrado acerca del almacenamiento, el equipamiento y las superficies de trabajo, reflejando un compromiso de transformar la vida de la gente común y corriente a una escala ambiciosa.



    Desde entonces las cocinas han ido evolucionando como verdadero centro de la esfera doméstica de nuestro tiempo, auténtico corazón de nuestra casa y epicentro de las innovaciones creativas y tecnológicas de nuestro hogar. Diseño e innovación van ligados al nuevo concepto de cocina, de la que salen algo más que meros alimentos: sale arte.

    La exposición se podrá ver hasta el próximo 21 de marzo, y la misma incluye, a parte de esta cocina de Schütte-Lihotzky, muchos objetos, tanto funcionales como bellos, diseños interiores y útiles de cocina que se sumaron a las tareas cotidianas de las que hoy en día casi nadie está exento. Los prestigiosos cocineros representantes de la alta cocina vinieron después, pero eso ya es otra historia…