All posts in Cine/TV

  • Blade Runner, 30 años de un mito cinematográfico y cultural

    Hace 30 años, un 25 de junio de 1982, se estrenaba en cerca de 1.300 salas de cine la cinta de ciencia ficción Blade Runner. Semanas después llegaron a los despachos de los productores unos números bastante decepcionantes, Blade Runner, una película que acumulaba un sobrecoste impresionante, se había convertido en un fracaso total en taquilla. Muchos son los condicionantes que se encontró la película ese año 1982, entre ellos el estreno pocas semanas antes de un auténtico blockbuster como fue ET y otros éxitos de taquilla como Poltergeist o Tron. Pero, ante todo, el tiempo ha venido a confirmar que el público no estaba preparado aún para este tipo de película, una cinta de ciencia ficción de autor ambientada en una ciudad de Los Ángeles hipercontaminada y controlada por grandes corporaciones privadas que han suplantado a los estados (¿les suena de algo?).

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  • 10 años de The Wire

    Este mes de junio se cumplen 10 años del inicio de la emisión en el canal por cable norteamericano HBO de la mítica serie The Wire, que se mantuvo en antena hasta el mes de marzo de 2008 durante cinco extraordinarias temporadas.

    Pocos podían pensar ese 2 de junio de 2002 que esta, a priori, típica serie policiaca acabaría convirtiéndose en lo que muchos expertos han venido a denominar como la obra culmen del lenguaje televisivo moderno, elevándola a la categoría de literatura audiovisual.

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  • Hell on Wheels, una sucia maravilla

    Cuando se habla de producciones históricas siempre tengo una máxima: cuanto más sucio, mejor. Dejémonos de tonterías, el pasado en su grandísima mayoría era un mundo hediondo y zarrapastroso. Y si, como en la serie que nos ocupa, estamos hablando del indómito territorio de Nebraska en 1865, debe haber barro, suciedad, bajeza moral y mucho alcohol barato. Por suerte en Hell on Wheels los hay y a raudales.

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  • Top 10 de 2011

    El año pasado hacia estas fechas me permití la licencia de hacer mi propia lista de películas y series del año. Esta vez he decidido añadir también mi libro y mi disco preferido del año conjugando mi particular top ten cultural. Allá va:

    1. Drive



    Frescura y sabor añejo sería una buena descripción de esta sorprendente película que llegó a las carteleras hace muy poquito tiempo. Ganadora en Cannes y nominada también a los Globos de Oro (veremos los Oscars), “Drive” está teñida de ese halo de cine independiente que irradia la pareja protagonista, el omnipresente Ryan Gosling y la dulce Carey Mulligan, y una cuidada fotografía nocturna de Los Ángeles de lo más ochentera. El resto es una muy buena historia, un robusto guión de thriller clásico, y una excelente banda sonora (sorprendentemente moderna).

    2. Senna



    Documental con mayúsculas, dotado de una enorme autenticidad. Con unas imágenes impactantes consigue adentrarte de una manera sorprendente en la irresistible personalidad de Ayrton Senna, el mítico piloto de F1 cuyo trágico final todos conocemos. Vives con él las carreras, la asfixiante presión de fama, la adrenalina de la competitividad con Alain Prost, consiguiendo un nivel de proximidad casi simbiótico. Un claro ejemplo de lo que debe ser un buen biopic-documental.

    3. The Help



    Cuando terminé de verla y se la recomendé a mis amigos la describí como el típico melodrama de domingo por la tarde en Telecinco, pero bien hecho, muy bien hecho. Aunque la comparación resulte un poco sangrante e incluso ofensiva, lo cierto es que The Help te llega al corazón con unas estructuras narrativas más que manidas pero con elegancia y sentido del humor. Una película muy bien armada, con unas fantásticas interpretaciones y que te deja ese agradable regusto en la boca una vez la has consumido. No pasará a la historia pero te hará pasar un rato entretenido, lo que no es poco.

    4. Win win



    Tengo una especial debilidad por su director, Thomas McCarthy, y aunque Win Win probablemente sea la menor de sus obras hasta el momento, sigue conservando esa habilidad para contar pequeñas historias con una gran delicadeza. El autor de las fantásticas Vías cruzadas y The visitor se adentra esta vez en el complicado mundo adolescente y la vida familiar. Como es habitual en él los detalles van componiendo una bonita historia que te hace reflexionar sobre lugares comunes para cualquier persona. Si a todo ello añadimos a uno de mis actores predilectos, el gran Paul Giamatti, el resultado es una pequeña delicia.

    5. Breaking Bad



    Este 2011 por fin me adentré en el mundo de Breaking Bad, muchos amigos me habían recomendado esta serie y la verdad es que superó mis expectativas. A falta de ver la última temporada que se estrenará en unos meses, durante un par de meses me zambullí por completo en la vida de Walter White, un anodino profesor de química de 50 años al que le diagnostican un cáncer de pulmón terminal y decide, de la noche a la mañana, dedicarse a fabricar metaanfetamina e iniciarse en el mundo del tráfico de drogas. Es un espectacular retrato de la malicia humana, dotada de un sentido del humor negrísimo y realizada con una factura excepcional. Muy pero que muy recomendable.

    6. Nanjing! Nanjing!



    La película más dura que he visto últimamente, una especie de La lista de Schindler versión china. La cinta cuenta, con crudeza y en blanco y negro, la brutal entrada de las tropas imperiales japonesas a sangre y fuego en la ciudad de Nanjing en 1937. Fue uno de los episodios más salvajes que deparó la guerra con cerca de 300.000 muertos, la mayoría civiles. La película narra el suceso de una forma tan dura que por momentos cuesta mantener la entereza. Excepcional.

    7. Being There



    El redescubrimiento del año, un film surrealista de 1979 que desconocía por completo y que tuve el placer de saborear por primera vez, muchos años después. No entraré en detalles porque la gracia está en descubrir Being There totalmente virgen para saborear esta deliciosa película. Quién no la conozca ya puede estar buscándola. La interpretación de Peter Sellers es sencillamente magnífica. Excelente.

    8. Mildred Pierce



    Este año la cadena HBO no ha regalado una de sus maravillas en formato miniserie. Tras la fantástica John Adams, esta vez le ha tocado el turno a Mildred Pierce, una pequeña epopeya fantásticamente ambientada en los años 30 sobre la truculenta relación entre una madre soltera y su hija. Papelón de Kate Winslet, que está soberbia, y un extraordinario elenco de secundarios. Un lujo.

    9. Años de vértigo: Cultura y cambio en Occidente 1900-1914



    Para mi el mejor libro del año, una excepcional revisión de los años previos a la Primera Guerra Mundial, un suceso que cambiará nuestro mundo para siempre. Años de vértigo retrata con una curiosa analogía a nuestro tiempo, más parecido de lo que creemos a esta época, la vida en la belle epoque de una sociedad anonada por las revoluciones tecnológicas y culturales que literalmente les dejan extasiados. Un mundo en cambio frenético que, como veremos posteriormente, no supo digerir con tranquilidad. Una lección de historia magistral y amena.

    10. Cass McCombs – Wit’s End (Domino, 2011)



    Termino la lista con mi disco favorito del año, honor que se lleva el gran Cass McCombs que justo ahora acaba de sacar otro disco, a esto se le llama hiperactividad creativa, pero aun no me ha dado tiempo a escucharlo. Wit’s End es de aquellos discos que necesitan varias escuchas para saborearlos, un disco que te atrapa con paciencia, de a poco a poco. Un pequeña joya muy equilibrada donde apenas destacan “County line” y “The lonely doll”, las dos primeras canciones del álbum precisamente. Wit’s End es una gran disco para acompañarte en soledad o en pequeña e íntima compañía.

  • La historia del vibrador llega al cine



    Pocos saben que el vibrador femenino fue uno de los primeros electrodomésticos que se comercializaron, años antes incluso que otros aparatos tan comunes como el aspirador eléctrico o la plancha. Lo cierto es que la historia del vibrador es la mar de curiosa, de como un aparato con un rocambolesco origen médico se convirtió en el juguete sexual por antonomasia.

    La próxima semana en el Festival de Cine de Toronto se estrena una película, “Hysteria“, que cuenta la historia del origen del vibrador y de su inventor, el médico británico Joseph Mortimer Granville. El título de esta película se refiere a una enfermedad ampliamente diagnosticada entre finales del siglo XIX y principios del XX a muchas mujeres. La histeria femenina reunía un compendio de dolencias del todo dispares como desfallecimientos, insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, pérdida de apetito sexual, etc.

    Como remedio más utilizado, la medicina del momento recomendaba el orgasmo, o como la pudorosa sociedad victoriana de época lo denominaba el “paroxismo histérico”. Para ello los doctores realizaban un tratamiento conocido como “masaje pélvico”, que no era más que la estimulación manual de los genitales de la mujer por el doctor hasta llegar al orgasmo.

    Teniendo en cuenta que según los expertos de la época el 75% de las mujeres padecían histeria, la tarea de realizar semejante tratamiento (que en algunos casos duraban horas) se volvía cada vez más farragosa. Por este motivo hacia 1880 uno de esos médicos,  Joseph Mortimer, dio con la solución al problema inventando una máquina eléctrica con forma fálica que realizaba el masaje de una forma mucho más efectiva e higiénica, había nacido el vibrador eléctrico.

    Al final de la época victoriana la difusión de la electricidad en el hogar facilitó la llegada del vibrador al mercado de consumo. El atractivo de un tratamiento más barato en la intimidad del propio hogar hizo que el vibrador alcanzase una cierta popularidad. Tanto es así que en 1918 ya aparecían anunciados en el prestigioso catálogo Sears varios modelos de vibradores a baterías junto a máquinas de coser y ventiladores.



    Lo que en un principio fue un aparato terapéutico se convirtió en un aparato doméstico para mudar de nuevo a lo que conocemos hoy como el juguete sexual por excelencia. Mucho tuvo que ver en esta transformación el hecho de que en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad sino un mito caduco y también, como no, la irrupción de cine pornográfico que se adueñó de este curioso invento para adornar sus films.

    Curiosidades:

    • La palabra histeria viene de la palabra griega  hystera que significa útero.
    • La historia de la histeria se remonta a la antigüedad: fue descrita tanto por el filósofo Platón como por el médico Hipócrates, y se encuentra recogida antes en numerosos papiros egipcios. Galeno, importante médico del siglo II, describió la histeria como una enfermedad causada por la privación sexual en mujeres particularmente pasionales.
    • A mediados del siglo XIX la hidroterapia vaginal era de lo más común en balnearios de lujo de toda Europa.
    • Su comercialización llegó a tal extremo que algunos modelos incluían un recambio adaptable que convertía el vibrador en una batidora (sic).
    • Si os interesa saber más sobre estos aparatos visitar el museo online del vibrador.
    El trailer de la película:
  • Hollywood, un invento europeo



    Hoy en día Hollywood representa una industria que ha modificado hábitos culturales en todo el mundo, ha uniformado estilos y creado modas, siempre desde una óptica plenamente “made in USA”, pero lo que no todo el mundo sabe es que el nacimiento de este imperio se debe, en gran parte, a inmigrantes europeos.

    Más allá de los primeros intentos de Edison y su kinetógrafo, un aparato totalmente onanista, el cine comenzó a desarrollarse en EEUU a partir de 1910 en California a través de inmigrantes como los alemanes Carl Laemmle (fundador de la Universal) y Wilhem Fried Fox (creador de la Fox). Poco después el ruso Joseph M. Schenk, cuyo padre vendía vodka a las embarcaciones que surcaban el Volga, fundaría la Twentieth Century (que adquirirá la Fox), mientras un antiguo peletero austrohúngaro, Adolf Zukor, fundaba la Paramount y los hermanos polacos Warner creaban la archiconocida productora del mismo nombre.

    Pero no solo los dueños de los grandes estudios eran de origen europeo sino que también los creadores procedían del Viejo Continente. Hay que tener en cuenta que en esta primera época el contexto europeo, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, hundió las cinematografías europeas, lo que allanó el camino al posicionamiento de Hollywood como centro de creación mundial. En ese momento, los dueños de los estudios, en su gran mayoría emigrantes judíos de centroeuropa, lanzaron sus redes sobre las principales estrellas europeas. Así dieron el salto a EEUU directores de la talla de Ernst Lubitsch, Eric von Stroheim, Josef von Stenberg, Michael Curtiz (Mihály Kertész), Wilhem Murnau o el inglés Alfred Hitchcock.

    Con el advenimiento de los nazis en Alemania, los mejores exponentes del expresionismo alemán surgidos de la potente cinematografía alemana de los estudios UFA, emigraron a EEUU y revolucionaron el cine tal y como lo conocemos, haciendo realidad el sueño americano y siendo partícipes de la Edad del Oro del séptimo arte, el Hollywood de los años 30 y 40. Creadores de la talla de Fritz Lang, Otto Preminger o Billy Wilder, sentaron las bases de una nueva manera de hacer cine que debía mucho a la cinematografía centroeuropea de los años 20. No sólo fueron directores, sino también guionistas, compositores, directores de fotografía, los que enriquecieron la industria americana.

    La lista de aportaciones europeas a Hollywood se vuelve interminable: Charles Chaplin, Arthur Stanley Jefferson (Stan Laurel), el cómico francés Max Linder, Greta Garbo, Ingrid Bergman, Marlene Dietrich, el siciliano Frank Capra, Cary Grant y un larguísimo etc. Todos ellos construyeron la gran industria del cine de Hollywood que hoy en día sigue exportando talento de Europa como antaño.

     

  • Atlantic City, la ciudad de Boardwalk Empire



    En un post de hace un par de meses hacía mi particular Top 10 de películas y series que más me habían sorprendido el pasado año y entre ellas estaba la serie Boardwalk Empire, la última maravilla salida de la inagotable factoría de mitos del audiovisual en que se ha convertido la HBO. Esta serie, producida por el mismísimo Martin Scorsese y que se llevó hace poco dos Globos de Oro, cuenta la historia de Enoch “Nucky” Thompson, corrupto tesorero de la ciudad de Atlantic City y prototipo de bon vivant de los felices 20, que controla la ciudad del vicio por excelencia de principios del siglo XX durante la Ley Seca: chantajes políticos y luchas entre gánsteres (el futuro Al Capone, entre ellos) salpican su trama, aderezada con más 225 actores, con el grandísimo Steve Buscemi a la cabeza, y cerca de 1.000 extras.

    Más allá del resultado, que como suele ser habitual es excelente, lo que más me llamó la atención es el escenario donde se desarrolla la historia, la ciudad de Atlantic City, el Las Vegas de la Costa Este. Una ciudad situada a apenas dos horas de Nueva York y que cuenta con una historia de lo más cinematográfica.



    La ciudad de Atlantic City nació prácticamente el mismo año (1854) en el que se inauguró su primer hotel comercial, el The Belloe House en 1853. Pronto esta pequeña localidad costera se convirtió en uno de los centros de recreo preferidos por la burguesía de la costa este de EEUU gracias a la llegada del ferrocarril. Pero fue en 1870 cuando la ciudad dio un paso más al inaugurarse su famoso paseo marítimo (boardwalk) tras 17 años de trabajos, con los años se convertiría en el más largo del mundo y símbolo de una ciudad próspera en la que diversión nunca dormía.

    Los ostentosos hoteles iban creciendo como setas a lo largo del paseo, llenos de los lujos y las extravagancias más impresionantes del momento. Comenzaba la época dorada de Atlantic City que tendría su apogeo en los años 20, como retrata magníficamente la serie Boardwalk Empire, años en los que el alcohol y el juego ilegal desafiaron a los temibles investigadores del FBI a la que vez que el turismo se masificaba y se iba creando una enorme burbuja inmobiliaria.

    Es la época de los grandes hoteles como el Marlborough-Blenheim Hotel, el Traymore Hotel o el Chalfonte-Haddon Hall Hotel que contaba con más de 1.000 habitaciones, que fueron creando un gigante inmobiliario con pies de plomo. Tanto es así que sus calles sirvieron de muestra para elaborar el tablero del popular juego de mesa del Monopoly.



    Pero como le pasó a muchas otras ciudades costeras de EEUU, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial inició un declive igual de vertiginoso, convirtiéndose a mediados del pasado siglo en una ciudad cadáver donde imperaba la pobreza, el crimen organizado y la corrupción. Las razones hay que encontrarlas, por un lado en el desarrollo del automóvil y su generalización que hicieron que las estancias en la ciudad cada vez fueran más cortas, cuando antes debido a la dependencia del tren solían alargarse por varias semanas, y por otro lado la popularización de las residencias en el extrarradio de las ciudades hizo que las familias gozaran en sus propias casas de lujos como el aire acondicionado o las piscinas sin necesidad de tener que desplazarse a los antiguos lugares de recreo y las populosas y masificadas playas de la costa. Aunque sin duda el hecho más relevante es el desarrollo de los viajes en avión que acercaban a los estadounidenses a centros vacacionales mucho más atrayentes como Miami o las Bahamas.



    En los años 70 muchos de los grandes hoteles de la ciudad son demolidos pero al mismo tiempo en 1976 los votantes de Nueva Jersey aprobarían el juego en la ciudad lo que propiciaría un nuevo resurgir para Atlantic City como meca de los casinos de la costa este, la nueva Las Vegas. En 1978 el Chalfonte-Haddon Hall Hotel se convertía en el primer casino legal de la costa este, al que se uniría hasta el día de hoy 11 casinos más. Con una segunda edad de oro en los ochenta, personificada en los combates de boxeo de Mike Tyson, y pese a que la recesión de estos últimos años también le ha afectado, parece que la salud de Atlantic City sigue en forma y su eterno pasea marítimo seguirá brillando por mucho tiempo más.

    Muy recomendable para hacerse una idea de como era el ambiente de la época en Atlantic City este slideshow que ha hecho la revista LIFE.

  • Fructuós Gelabert, el pionero del cine catalán



    Ahora que la película catalana Pa negre ha arrasado en los Goya, es un buen momento para recordar a uno de los pioneros del cine catalán menos conocido, Fructuós Gelabert. La figura de Gelabert ha sido terriblemente olvidada pese a que fue nuestro Lumiere particular, un hombre avanzado a su tiempo e incomprendido pero dotado de una imaginación y un amor al cine impresionantes.

    Fructuós Gelabert (1874-1955) tiene el honor de haber filmado la primera película de ficción española destinada a la exhibición, “Baralla en un café” (Pelea en un café), en 1897, apenas dos años después que los hermanos Lumiere presentarán su cinematógrafo. Además de filmar y producir la primera película española distribuida por todo el mundo Don Alfonso XIII a Barcelona, de 1898. Gelabert fue también el inspirador de los primeros estudios cinematográficos de España en 1908, las galerías acristaladas de la Granja Vella.



    Catalunya y el cine

    Lo cierto es que la historia de cine en Barcelona empezó un soleado 5 de mayo de 1895 en un local situado en la plaza de Catalunya, donde se ofrecía una exhibición de “quinetoscopio” de Edison, a la que asiste un joven Fructuós Gelabert. Los primeros exhibidores de películas son básicamente feriantes que recorrían las ciudades y pueblos con algunos de los diferentes aparatos encontrados en el mercado a finales del siglo XIX. Precisamente, unos de estos pioneros del cine fueron los hermanos Napoleon, dueños del estudio de fotografía  preferido de la burguesía barcelonesa, que fueron los primeros programadores de cine en la ciudad (su sala de la Rambla Santa Mónica funcionó regurlamente de 1896 a 1900) y que tuvieron el honor de ofrecer el pase inaugural del cinematógrafo de los hermanos Lumiere en Barcelona, un año después del estreno del “quinetoscopio” de Edison. Gelabert también asistió a esta memorable cita y acabó por enamorarse de esta nueva forma de expresión del denominado séptimo arte.



    Junto con su amigo Santiago Biosca, dueño de un taller de óptica y aparatos fotográficos, diseñaron su propio cinematógrafo y produjeron la primera película con argumento de la historia del cine español “Baralla en un café”, a parte de muchos otros documentos en la línea de los hermanos Lumiere, como la salida de una fábrica, en este caso de la España Industrial (Gelabert era del barrio de Sants). A partir de este momento inició una carrera fulgurante en el incipiente mundo del celuloide en el que rodó, entre otras: “Terra Baixa” (1907), “Maria Rosa” (1908), “Guzmán el Bueno” (1909), con Margarita Xirgu, y su gran éxito “Mala Raza” (1912), basado en una obra del novel José Echegaray, además de fundar su propia productora La Boreal Films.

    Una oportunidad perdida

    El cine avanzaba y ya no era solamente una curiosidad mecánica de la tecnología del nuevo siglo, ya en 1914 todas las ciudades y pueblos catalanes de cierta importancia tenían por lo menos una sala de cine. Por aquel entonces Barcelona y Valencia eran las ciudades españolas con mayor producción del films: de las diecisiete productoras españolas, nueve estaban en Barcelona y tres en Valencia. Fue una época de esplendor para el cine catalán y para el mismo Fructuós Gelabert que destacó como el principal cineasta del momento, junto a Segundo de Chomón, Josep Gaspar o el mismo pintor Josep de Togores (ver post). Pero las producciones catalanas y valencianas no supieron aprovechar la oportunidad que se les venía encima: durante la Primera Guerra Mundial se interrumpió el suministro de películas francesas e italianas, las grandes dominadoras de esta primera etapa del cine, y las producciones barcelonesas y valencianas no tenían competidor. Aunque fue una etapa brillante no supieron consolidar su escena y la escasa y poco relevante producción española de cine se trasladó a Madrid en los años 20.



    Los años 20 fueron pues una etapa de decadencia que acabó por confirmarse con el advenimiento del cine sonoro que encarecía enormemente los costes de producción, aunque a pesar de esto Fructuós Gelabert continuo produciendo films de manera artesanal. En 1928 estrena su última película “La puntaire” que resulta un fracaso absoluto ya que el cine sonoro se ha extendido por todas partes.



    Desgraciadamente, no se conservan todos los filmes que se produjeron en esta época, ya que la alta capacidad inflamable de los celuloides en los que se grababan las películas provocó numerosos incendios y grandes pérdidas. Desde entonces Fructuós Gelabert se refugió en su taller de ebanista para imaginar nuevos inventos relacionados con la cinematografía como la reproducción en tres dimensiones, hoy tan de moda, o la reproducción de películas en discos fonográficos. Fueron los últimos sueños de un soñador empedernido olvidado por la crítica y la historia.

    Para saber más:

     

     

  • Mi Top 10 de 2010: Cine y Televisión

    Me permito hacer una selección de las películas más interesantes que he visto este último año. Como viene pasando últimamente, entre ellas hay alguna serie de televisión, origen de las obras cinematográficas de mejor factura, aunque me dejo la brillante Mad Men, que finalizó este año, o la sorprendente Sherlock de la que podremos disfrutar pronto su segunda temporada. Esta es mi selección, un poco a bote pronto y sin un orden concreto:

    Un prophète

    “La celda 211″ francesa, sin desdeñar la película española, este film francés destila autenticidad y credibilidad. Muy al estilo The Wire, nos muestra la cruda realidad de las prisiones francesas, sus mafias internas, su crueldad, sus artimañas, etc. Ganó el Festival de Cannes.

    El secreto de sus ojos

    Vuelven Campanella y Ricardo Darín y el mejor cine argentino. Una película muy trabajada que te atrapa desde el primer minuto e hilvana una trama enrevesada y llena de matices. Excelentes actores.

    Looking for Eric

    El “enfant terrible” del fútbol Eric Cantona, haciendo de Eric Cantona, casi nada. El infalible Ken Loach se aparta de su tradicional universo de cine social comprometido para regalarnos este divertimento en el que Cantona se sale interpretándose a sí mismo. Sorpresa muy agradable y película muy divertida.

    Os 12 trabalhos

    Una película brasileña del año 2006 que descubrí este año. Otra muestra de la calidad del cine que se hace en el país de la samba y el fútbol, una delicada historia de superación en los arrabales de Sao Paulo donde un chico intenta salir de la inexorable espiral de violencia que rodea a la juventud brasileña. No será fácil. Realismo social de excelente factura.

    The Road

    Ciencia ficción simple y espeluznante. The Road me dejó pegado al sofá y, lo que es más importante, dándole vueltas a la cabeza. Una epopeya catastrófica bastante plausible con una fotografía maravillosa de Javier Aguirresarobe, uno de los mejores directores de fotografía del cine mundial.

    Mary and Max

    Esta película de animación stop-motion narra la larga amistad por correspondencia entre un cuarentón judío y obeso de Nueva York y una niña australiana de 8 años que vive en los suburbios de Melbourne. La trama no parece invitar demasiado a la emoción pero lo cierto es que esta película es sencillamente genial.

    Fantastic Mr. Fox

    Wes Anderson, director loco donde los haya, nos sorprende con una película de animación old-school super divertida. Sin duda la película que más buen rollo me ha dado este año. Genial.

    City Island

    Quizás la peli que pasa más desapercibida de la lista pero para mí, una de las pelis del año. Sin despertar demasiadas expectativas “City Island” me sorprendió gratamente con un guión muy divertido y unos actores en estado de gracia. Una sencilla peli independiente delirante y super recomendable.

    Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial

    Una impresionante serie documental de 5 horas de duración que resume la II Guerra Mundial de una manera magistral. Imágenes inéditas a todo color, documentación exquisita, montaje trepidante y banda sonora ideal -algo muy raro en los documentales-. Una obra maestra imprescindible que debería visionarse en todas las escuelas.

    Boardwalk Empire

    Si te dicen que la cadena HBO prepara una multimillonaria serie sobre los felices 20 y la ley seca y cuyo director será Martin Scorsese, lo único que puedes hacer es esperar ansioso a que la estrenen. Y eso es lo que hice, hasta hace bien poco cuando pude devorar en apenas un fin de semana esta maravilla. No me defraudó: ambientación perfecta, actorazos, guión sublime… Otro HBO greatest hits…

  • Things to come, ciencia ficción vintage



    Año 1940 el mundo está abocado a una terrible guerra mundial que durará 26 años, llevando a la casi destrucción del planeta mediante luchas, bombardeos aéreos y un terrible virus lanzado por uno de los contendientes. Efectivamente se trata del guión de una película, “Things to come”, escrito por el maestro de la ciencia ficción H.G. Wells, pero lo más sorprendente es que lo escribió en 1933 (basado en su libro “La forma de lo que vendrá”). Sus capacidades predictivas son escalofriantes teniendo en cuenta que la película se estrenó en 1936 y la Segunda Guerra Mundial se inició tan solo un año antes de lo Wells predecía en el film.

    Sin duda se trata de una película muy interesante por el concepto que da de la humanidad, la crueldad, el absurdo de la guerra y la vinculación del progreso material a la guerra. No sólo predice el apocalipsis que vivirá nuestro mundo en esos años, sino que va más allá y analiza la particular condición humana del mundo futuro, los tecnócratas que aparecen en el mundo imaginario que nacerá en el 2026 sobre las cenizas de la catástrofe, la necesidad de viajar a la luna. En definitiva un film que vale la pena ver porque resulta tremendamente sorprendente y, pese a los años que han pasado, se deja ver con facilidad.