All posts in Cultura

  • Cellers, las catedrales del vino catalán

    A mediados del siglo XIX una plaga espantosa asoló los viñedos de Francia, la filoxera. Una desgracia espantosa que dejó al principal terruño exportador de vino de Europa yermo como un desierto. Esta fatalidad pero, resultó un golpe inesperado de suerte para el campo catalán, acostumbrado a la autoconsumo interior y con unas estructuras económicas y sociales aún muy anticuadas. La llegada feroz del capitalismo hizo crecer exponencialmente el número de hectáreas dedicadas a la viña, al tiempo que la oferta europea crecía y crecía sin parar.

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  • Blade Runner, 30 años de un mito cinematográfico y cultural

    Hace 30 años, un 25 de junio de 1982, se estrenaba en cerca de 1.300 salas de cine la cinta de ciencia ficción Blade Runner. Semanas después llegaron a los despachos de los productores unos números bastante decepcionantes, Blade Runner, una película que acumulaba un sobrecoste impresionante, se había convertido en un fracaso total en taquilla. Muchos son los condicionantes que se encontró la película ese año 1982, entre ellos el estreno pocas semanas antes de un auténtico blockbuster como fue ET y otros éxitos de taquilla como Poltergeist o Tron. Pero, ante todo, el tiempo ha venido a confirmar que el público no estaba preparado aún para este tipo de película, una cinta de ciencia ficción de autor ambientada en una ciudad de Los Ángeles hipercontaminada y controlada por grandes corporaciones privadas que han suplantado a los estados (¿les suena de algo?).

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  • Mr. Domingo cumple dos años

     

    Tal día como hoy hace dos años iniciaba mi aventura con un blog que no tenía aun muy definida su línea. Empecé con una crítica de un concierto de The Album Leaf  y posteriormente fui añadiendo las más variadas entradas hasta configurar esta curiosa amalgama de artículos que versan sobre todos aquellos temas que me causan interés. Un ejercicio de egocentrismo y proselitismo del que estoy más que satisfecho: en dos años casi un centenar de entradas y más 50.000 visitas así lo atestiguan. En el futuro seguiré intentando ofrecer nuevos artículos sobre todas estas cosas curiosas que nos sorprenden en nuestro día a día cotidiano, ya sea viendo una película, disfrutando de un documental, leyendo un periódico, siguiendo a alguien en twitter o, simplemente, oyendo una conversación. Seguiré navegando en el pasado para buscar respuestas en el presente.

    A modo de humilde celebración recordaré los que, estadísticamente (y por suerte personalmente también), han sido los post más visitados en estos años de pequeña historia:

    1. Lyudmila Pavlichenko, la mejor francotiradora del Ejército Rojo
    2. La increíble historia del “gigante” Primo Carnera
    3. El origen de nuestro alfabeto
    4. Jacques Henri Lartigue en CaixaForum
    5. Stephen Wiltshire, el dibujante prodigio
    6. Nadar, el primer gran fotógrafo profesional
    7. El terremoto de San Francisco de 1906
    8. Las teteras de fantasía de Christopher Dresser
    9. Se cumplen 20 años del inicio de la Guerra de los Balcanes
    10. Los Banys de Sant Sebastià de Barcelona

    Gracias a todos los lectores habituales, seguidores y visitantes ocasionales.

  • Top 10 de 2011

    El año pasado hacia estas fechas me permití la licencia de hacer mi propia lista de películas y series del año. Esta vez he decidido añadir también mi libro y mi disco preferido del año conjugando mi particular top ten cultural. Allá va:

    1. Drive



    Frescura y sabor añejo sería una buena descripción de esta sorprendente película que llegó a las carteleras hace muy poquito tiempo. Ganadora en Cannes y nominada también a los Globos de Oro (veremos los Oscars), “Drive” está teñida de ese halo de cine independiente que irradia la pareja protagonista, el omnipresente Ryan Gosling y la dulce Carey Mulligan, y una cuidada fotografía nocturna de Los Ángeles de lo más ochentera. El resto es una muy buena historia, un robusto guión de thriller clásico, y una excelente banda sonora (sorprendentemente moderna).

    2. Senna



    Documental con mayúsculas, dotado de una enorme autenticidad. Con unas imágenes impactantes consigue adentrarte de una manera sorprendente en la irresistible personalidad de Ayrton Senna, el mítico piloto de F1 cuyo trágico final todos conocemos. Vives con él las carreras, la asfixiante presión de fama, la adrenalina de la competitividad con Alain Prost, consiguiendo un nivel de proximidad casi simbiótico. Un claro ejemplo de lo que debe ser un buen biopic-documental.

    3. The Help



    Cuando terminé de verla y se la recomendé a mis amigos la describí como el típico melodrama de domingo por la tarde en Telecinco, pero bien hecho, muy bien hecho. Aunque la comparación resulte un poco sangrante e incluso ofensiva, lo cierto es que The Help te llega al corazón con unas estructuras narrativas más que manidas pero con elegancia y sentido del humor. Una película muy bien armada, con unas fantásticas interpretaciones y que te deja ese agradable regusto en la boca una vez la has consumido. No pasará a la historia pero te hará pasar un rato entretenido, lo que no es poco.

    4. Win win



    Tengo una especial debilidad por su director, Thomas McCarthy, y aunque Win Win probablemente sea la menor de sus obras hasta el momento, sigue conservando esa habilidad para contar pequeñas historias con una gran delicadeza. El autor de las fantásticas Vías cruzadas y The visitor se adentra esta vez en el complicado mundo adolescente y la vida familiar. Como es habitual en él los detalles van componiendo una bonita historia que te hace reflexionar sobre lugares comunes para cualquier persona. Si a todo ello añadimos a uno de mis actores predilectos, el gran Paul Giamatti, el resultado es una pequeña delicia.

    5. Breaking Bad



    Este 2011 por fin me adentré en el mundo de Breaking Bad, muchos amigos me habían recomendado esta serie y la verdad es que superó mis expectativas. A falta de ver la última temporada que se estrenará en unos meses, durante un par de meses me zambullí por completo en la vida de Walter White, un anodino profesor de química de 50 años al que le diagnostican un cáncer de pulmón terminal y decide, de la noche a la mañana, dedicarse a fabricar metaanfetamina e iniciarse en el mundo del tráfico de drogas. Es un espectacular retrato de la malicia humana, dotada de un sentido del humor negrísimo y realizada con una factura excepcional. Muy pero que muy recomendable.

    6. Nanjing! Nanjing!



    La película más dura que he visto últimamente, una especie de La lista de Schindler versión china. La cinta cuenta, con crudeza y en blanco y negro, la brutal entrada de las tropas imperiales japonesas a sangre y fuego en la ciudad de Nanjing en 1937. Fue uno de los episodios más salvajes que deparó la guerra con cerca de 300.000 muertos, la mayoría civiles. La película narra el suceso de una forma tan dura que por momentos cuesta mantener la entereza. Excepcional.

    7. Being There



    El redescubrimiento del año, un film surrealista de 1979 que desconocía por completo y que tuve el placer de saborear por primera vez, muchos años después. No entraré en detalles porque la gracia está en descubrir Being There totalmente virgen para saborear esta deliciosa película. Quién no la conozca ya puede estar buscándola. La interpretación de Peter Sellers es sencillamente magnífica. Excelente.

    8. Mildred Pierce



    Este año la cadena HBO no ha regalado una de sus maravillas en formato miniserie. Tras la fantástica John Adams, esta vez le ha tocado el turno a Mildred Pierce, una pequeña epopeya fantásticamente ambientada en los años 30 sobre la truculenta relación entre una madre soltera y su hija. Papelón de Kate Winslet, que está soberbia, y un extraordinario elenco de secundarios. Un lujo.

    9. Años de vértigo: Cultura y cambio en Occidente 1900-1914



    Para mi el mejor libro del año, una excepcional revisión de los años previos a la Primera Guerra Mundial, un suceso que cambiará nuestro mundo para siempre. Años de vértigo retrata con una curiosa analogía a nuestro tiempo, más parecido de lo que creemos a esta época, la vida en la belle epoque de una sociedad anonada por las revoluciones tecnológicas y culturales que literalmente les dejan extasiados. Un mundo en cambio frenético que, como veremos posteriormente, no supo digerir con tranquilidad. Una lección de historia magistral y amena.

    10. Cass McCombs – Wit’s End (Domino, 2011)



    Termino la lista con mi disco favorito del año, honor que se lleva el gran Cass McCombs que justo ahora acaba de sacar otro disco, a esto se le llama hiperactividad creativa, pero aun no me ha dado tiempo a escucharlo. Wit’s End es de aquellos discos que necesitan varias escuchas para saborearlos, un disco que te atrapa con paciencia, de a poco a poco. Un pequeña joya muy equilibrada donde apenas destacan “County line” y “The lonely doll”, las dos primeras canciones del álbum precisamente. Wit’s End es una gran disco para acompañarte en soledad o en pequeña e íntima compañía.

  • Saul Bass, más allá de los títulos de crédito




    Recientemente ha salido a la venta un libro extraordinario: “Saul Bass: A life in Film & Design“. Se trata de una sensacional retrospectiva visual por la impresionante carrera gráfica de Saul Bass (1920-1996) en el mundo del cine y del diseño gráfico comercial. Bass sin lugar a dudas es posiblemente el diseñador gráfico más importante del siglo XX, un mito que revolucionó la manera de entender el lenguaje gráfico, el simbolismo de la América de la postguerra y, sin duda, los títulos de crédito del cine tal y como lo conocemos hoy en día.

    Admirado y copiado hasta la saciedad, ahora aparece por primera vez una monografía de gran calidad diseñada por su propia hija Jennifer y con textos del renombrado historiador del diseño Pat Kirkham. La obra cuenta con más de 400 páginas y 1.400 ilustraciones con diseños de Saul Bass, muchos de ellos nunca publicados hasta ahora: desde sus conocidos pósters y títulos de créditos hasta sus logotipos comerciales más famosos.



    Saul Bass tuvo la suerte de aprender el oficio de manos de György Kepes, quien había sido discípulo ni más ni menos que de László Moholy-Nagy  en el fantástico y apasionante Berlín de los años 20. Este le introdujo en estilo Bauhaus de su maestro Nagy y en el constructivismo ruso. Tras iniciarse en algunas agencias de Nueva York decidió dar el salto a la efervescente Los Ángeles para poder desarrollar su carrera con mayor libertad. Allí conoció a Otto Preminger quien le dio la oportunidad de crear su primer póster para el cine y sus primeros títulos de crédito, los del film Carmen Jones (1954).

    En ese momento se iniciaba una exitosa carrera en el mundo del cine que le permitiría pasar a la historia con la creación de algunos de los títulos de crédito y pósters más famosos de la historia del cine. La lista es interminable: The Man with the Golden Arm (El Hombre del Brazo de Oro) de Preminger, The Seven Year Itch (La Tentación Vive Arriba) de Billy Wilder, La Vuelta al Mundo en Ochenta Días (Michael Anderson), Trapeze (Carol Reed), Vértigo y Psicosis (Alfred Hitchcock), Ocean’s Eleven (Lewis Milestone), West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins), Espartaco (Stanley Kubrick) o GoodFellas y Casino de Martin Scorsese, entre muchas otras.



    Saul Bass también fue el artífice de algunos de los logotipos comerciales más celebrados de los 60 y 70 en la época dorada de la publicidad americana (léase Mad Men). Suyos son los diseños de marcas como: At&T, Alcoa, Kleenex, Minolta, Warner, Continental Airlines, etc. Logos que han gozado de una extraordinaria longevidad, con una media de vida de más de 34 años.



    Sin duda esta monografía resulta una obra excepcional para descubrir una figura icónica del diseño gráfico del siglo XX y puede servir de fuente de inspiración para generaciones futuras. Y por qué no decirlo, un sensacional regalo de navidad…

    Visto y leido en: http://www.brainpickings.org/index.php/2011/11/03/saul-bass-a-life-in-film-and-design/

  • Giovanni Boldini, esencia de mujer “burguesa”



    El siglo XIX se considera el siglo de la burguesía, un momento de eclosión del liberalismo capitalista, del poder del dinero, la Revolución Industrial y las novedades tecnológicas. Pero este emerger de esta nueva y lustrosa clase social vino acompañado de usos más bien anticuados, los burgueses, nuevos ricos, quisieron parecerse a los grandes aristócratas que aún pululaban decadentes por los salones sociales de la época. En este sentido la figura del retratista se volvió trascendental para reflejar el nuevo estatus social al que habían llegado los burgueses y que tanto les había costado.

    A mediados del siglo XIX tras el doloroso y caótico periodo napoleónico y el fenómeno revolucionario del 48 que arrasó Europa, el Antiguo Régimen veía su fin definitivo al tiempo que la Revolución Industrial se expandía por todo el continente desde las islas británicas, era el momento de la alta burguesía, empezaba su reinado. Precisamente en esa época la capital de la pintura europea, el París renovado por Napoleón III y el Barón Haussmann, irradiaba su influjo en la Europa artística del momento y veía nacer nuevos movimientos pictóricos como el realismo o el impresionismo.

    Es en ese momento en el que el joven Giovanni Baldini, nacido en Italia en 1842, arriba a París en plena Exposición Universal de 1867 y conoce a Edgar DegasAlfred Sisley y Édouard Manet. Adapta su pintura clásica a los nuevos movimientos que le asombran en París y empieza a convertirse en el retratista preferido de la féminas de la alta sociedad europea. Primero, tras una breve estancia en Londres en 1870, y después trasladándose definitivamente a París donde trabajará para el marchante más importante de la ciudad, Goupil, para quién trabajaban ya pintores de gran éxito como Marià Fortuny y Ernest Meissonier. Allí se convierte en un pintor de moda y en un claro exponente del brillante y suntuoso estilo dieciochesco.

    El retratismo está muy de moda (ver entrada Courbet y el Realismo en el MNAC) y Boldini aporta todo su talento para crear cuadros preciosistas pero con una mirada particular, captando la expresión de la modelo y plasmando en el lienzo su propia idiosincracia. El resultado es una serie de espléndidas obras que reflejan una época feliz y brillante, hasta cierto punto onírica.

    Algunas de estas obras pueden verse ahora en la exposición “Impresionistas: maestros franceses de la colección Clark” del Caixaforum de Barcelona (hasta el 12 de febrero).

















  • Xavier Miserachs, Barcelona en blanco y negro



    Cuando Barcelona empezaba a despertar del largo letargo producido por la dolorosa y gris posguerra española, hubo un fotógrafo que decidió plasmar esa ciudad que renacía de sus cenizas con la crudeza y la autenticidad del blanco y negro. En un momento en que la película color estaba en auge y el technicolor hacía las delicias de los cinéfilos, Xavier Miserachs, decidió iniciar el proyecto de un libro “a la antigua”, Barcelona blanc i negre (Aymà Editora, 1964), una obra que le llevaría a realizar más de 7.000 fotografías de la ciudad en apenas dos años.

    Se trata de un documento excepcional que incluye una selección de 371 fotografías de Miserachs y textos del historiador Josep Maria Espinàs y un prólogo de Joan Oliver (el poeta Pere Quart). En ellas vemos una Barcelona aún gris y pobre pero que empieza a recibir ingentes cantidades de inmigrantes atraídos por la reciente segunda industrialización que está viviendo Catalunya, edificios levantando sus esqueletos, un parque de automóbiles en auge, todo ello combinado con vetustas chimeneas todavía humeantes y escenas de pobreza.

    Un testimonio de una Barcelona ya desaparecida que, por suerte, ahora podemos volver a disfrutar gracias a que la colección del Fondo Xavier Miserachs ha colocado muchas de estas fotografías en el Flickr del Archivo del Macba. También es muy recomendable echarle un vistazo a la serie Costa Brava Show, otro de sus proyectos de fotolibro centrado esta vez en la costa norte catalana.

    El Fondo Xavier Miserachs, actualmente en proceso de catalogación, cuenta con unos 60.000 negativos, 20.000 transparencias de diversos formatos y 2.500 hojas de contacto que comprenden más de 44 años de carrera profesional desarrollados entre 1954 y 1998. Sus contenidos pasarán a consulta pública a lo largo de los próximos meses. Estaremos alerta.















  • Louis le Brocquy, arte contemporáneo irlandés



    Uno de los descubrimientos más interesantes surgido de mi reciente viaje a Irlanda ha sido el pintor Louis le Brocquy (Dublin, 1916), un artista que desconocía totalmente y del que me cautivó una obra que pude ver en la coqueta National Gallery de Dublin. Se trata del lienzo A Family (1951), una de las joyas de la pinacoteca irlandesa, que pertenece al denominado periodo Gris, en los años cincuenta, en el que el artista abraza el cubismo bajo una perspectiva muy personal en la que predominan los grises y blancos. A primera vista me recordó irremediablemente al Guernica de Picasso pero, aunque tanto la temática como la particular expresividad de los rostros -casi fantasmagóricos- difieran de la icónica obra del artista malagueño, este cuadro te atrapa de igual manera.

    Al parecer esta obra catapultó a la fama al artista irlandés ya que consiguió el premio Acquisito Internationale en la Bienal de Venecia de 1956, lo que le permitió participar en la Fifty Years of Modern Art de Bruselas con motivo de Exposición Universal de 1958. Desde entonces sus obras pueden verse en algunas de las principales galerías del mundo como la Guggenheim de Nueva York o la Tate Modern de Londres.

    A sus 95 años pertenece al selecto grupo de artistas británicos e irlandeses vivos por los que se han pagado más de 1 millón de libras por alguna de sus obras. También ha sido el primer y único artista vivo en ser incluido en la Permanent Irish Collection de la National Gallery of Ireland.

    + www.louislebrocquy.com












  • Hollywood, un invento europeo



    Hoy en día Hollywood representa una industria que ha modificado hábitos culturales en todo el mundo, ha uniformado estilos y creado modas, siempre desde una óptica plenamente “made in USA”, pero lo que no todo el mundo sabe es que el nacimiento de este imperio se debe, en gran parte, a inmigrantes europeos.

    Más allá de los primeros intentos de Edison y su kinetógrafo, un aparato totalmente onanista, el cine comenzó a desarrollarse en EEUU a partir de 1910 en California a través de inmigrantes como los alemanes Carl Laemmle (fundador de la Universal) y Wilhem Fried Fox (creador de la Fox). Poco después el ruso Joseph M. Schenk, cuyo padre vendía vodka a las embarcaciones que surcaban el Volga, fundaría la Twentieth Century (que adquirirá la Fox), mientras un antiguo peletero austrohúngaro, Adolf Zukor, fundaba la Paramount y los hermanos polacos Warner creaban la archiconocida productora del mismo nombre.

    Pero no solo los dueños de los grandes estudios eran de origen europeo sino que también los creadores procedían del Viejo Continente. Hay que tener en cuenta que en esta primera época el contexto europeo, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, hundió las cinematografías europeas, lo que allanó el camino al posicionamiento de Hollywood como centro de creación mundial. En ese momento, los dueños de los estudios, en su gran mayoría emigrantes judíos de centroeuropa, lanzaron sus redes sobre las principales estrellas europeas. Así dieron el salto a EEUU directores de la talla de Ernst Lubitsch, Eric von Stroheim, Josef von Stenberg, Michael Curtiz (Mihály Kertész), Wilhem Murnau o el inglés Alfred Hitchcock.

    Con el advenimiento de los nazis en Alemania, los mejores exponentes del expresionismo alemán surgidos de la potente cinematografía alemana de los estudios UFA, emigraron a EEUU y revolucionaron el cine tal y como lo conocemos, haciendo realidad el sueño americano y siendo partícipes de la Edad del Oro del séptimo arte, el Hollywood de los años 30 y 40. Creadores de la talla de Fritz Lang, Otto Preminger o Billy Wilder, sentaron las bases de una nueva manera de hacer cine que debía mucho a la cinematografía centroeuropea de los años 20. No sólo fueron directores, sino también guionistas, compositores, directores de fotografía, los que enriquecieron la industria americana.

    La lista de aportaciones europeas a Hollywood se vuelve interminable: Charles Chaplin, Arthur Stanley Jefferson (Stan Laurel), el cómico francés Max Linder, Greta Garbo, Ingrid Bergman, Marlene Dietrich, el siciliano Frank Capra, Cary Grant y un larguísimo etc. Todos ellos construyeron la gran industria del cine de Hollywood que hoy en día sigue exportando talento de Europa como antaño.

     

  • Stephen Wiltshire, el dibujante prodigio



    La película “Rain Man” con el inolvidable personaje de Dustin Hoffman nos descubrió esa extraña enfermedad que es el autismo, una complicada dolencia que en muchos casos viene asociada a un prodigioso desarrollo de los sentidos. Es cuando hablamos del síndrome de savant o síndrome del sabio. Un caso paradigmático es el del joven inglés Stephen Wiltshire, un niño prodigio que a los 3 años aun no hablaba pero que encontró una manera de suplir sus problemas comunicativos a través del dibujo, y de qué manera. Gracias a sus extraordinarias habilidades para el dibujo el niño autista aprendió a hablar a los nueve años y, como no, sus primeras palabras fueron “papel” y “lápiz”.

    Con tan solo diez años dibujó una secuencia de dibujos de los monumentos de Londres; uno para cada letra, que él llamó un “Alfabeto de Londres”. Su habilidad  para el dibujo se combina con una extraordinaria memoria fotográfica que le permite reflejar en sus esbozos todos los detalles arquitectónicos con una exactitud sorprendente. Gracias a estas sobrenaturales habilidades que le confiere su dolencia, durante los últimos años ha dibujado el skyline de las principales capitales del mundo en impresionantes panorámicas: Tokio, Nueva York, San Francisco, Londres, París Madrid o Roma. Tan solo necesita sobrevolar la ciudad unos minutos en helicóptero para plasmar todos y cadauno de los detalles arquitectónicos de la ciudad en unos dibujos que le han convertido en una superestrella del mundo del arte, con galería propia y giras internacionales. La exactitud arquitectónica y geográfica asombra a los especialistas que no dan crédito a tamaña memoria fotográfica, todo lo que ve Stephen se graba en su memoria y su lápiz lo reproduce exactamente mientras él escucha con sus cascos su música preferida, aislándose del mundo. Le apodan la cámara humana.

    En 2006, Stephen Wiltshire fue galardonado como miembro de la Orden del Imperio Británico por sus servicios al arte, y en 2009 cumplió su sueño de dibujar el skyline más famoso del mundo, la ciudad de Nueva York. Como siempre reflejó en su lienzo cada detalle arquitectónico de la ciudad con una exactitud asombrosa.

    En YouTube pueden encontrarse multitud de ejemplos de la extraordinaria habilidad de Stephen Wiltshire. Os muestro un ejemplo:











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