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  • Stephen Wiltshire, el dibujante prodigio



    La película “Rain Man” con el inolvidable personaje de Dustin Hoffman nos descubrió esa extraña enfermedad que es el autismo, una complicada dolencia que en muchos casos viene asociada a un prodigioso desarrollo de los sentidos. Es cuando hablamos del síndrome de savant o síndrome del sabio. Un caso paradigmático es el del joven inglés Stephen Wiltshire, un niño prodigio que a los 3 años aun no hablaba pero que encontró una manera de suplir sus problemas comunicativos a través del dibujo, y de qué manera. Gracias a sus extraordinarias habilidades para el dibujo el niño autista aprendió a hablar a los nueve años y, como no, sus primeras palabras fueron “papel” y “lápiz”.

    Con tan solo diez años dibujó una secuencia de dibujos de los monumentos de Londres; uno para cada letra, que él llamó un “Alfabeto de Londres”. Su habilidad  para el dibujo se combina con una extraordinaria memoria fotográfica que le permite reflejar en sus esbozos todos los detalles arquitectónicos con una exactitud sorprendente. Gracias a estas sobrenaturales habilidades que le confiere su dolencia, durante los últimos años ha dibujado el skyline de las principales capitales del mundo en impresionantes panorámicas: Tokio, Nueva York, San Francisco, Londres, París Madrid o Roma. Tan solo necesita sobrevolar la ciudad unos minutos en helicóptero para plasmar todos y cadauno de los detalles arquitectónicos de la ciudad en unos dibujos que le han convertido en una superestrella del mundo del arte, con galería propia y giras internacionales. La exactitud arquitectónica y geográfica asombra a los especialistas que no dan crédito a tamaña memoria fotográfica, todo lo que ve Stephen se graba en su memoria y su lápiz lo reproduce exactamente mientras él escucha con sus cascos su música preferida, aislándose del mundo. Le apodan la cámara humana.

    En 2006, Stephen Wiltshire fue galardonado como miembro de la Orden del Imperio Británico por sus servicios al arte, y en 2009 cumplió su sueño de dibujar el skyline más famoso del mundo, la ciudad de Nueva York. Como siempre reflejó en su lienzo cada detalle arquitectónico de la ciudad con una exactitud asombrosa.

    En YouTube pueden encontrarse multitud de ejemplos de la extraordinaria habilidad de Stephen Wiltshire. Os muestro un ejemplo:











    Más información:

  • Federico Beltrán Massés, el retratista de las estrellas


    El Museu Diocesà de Barcelona ha inaugurado esta semana la primera gran exposición antológica de un artista singular, Federico Beltrán Massés, titulada “Un pintor en la corte de Hollywood”. La muestra se compone de 200 obras: pinturas, dibujos, documentos, objetos personales, fotografías, etc.

    Beltrán Massés fue un pintor modernista que fue reconocido como el retratista preferido por la aristocracia mundial y las primeras estrellas de Hollywood en los años 20 y 30. Nacido en Cuba en 1885, se formó artísticamente a caballo entre Madrid y Barcelona, donde tuvo como maestros a Joaquín Sorolla y Antoni Caba, respectivamente. A partir de 1916 fijó su residencia en París, donde fue director de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, y en 1920 llegó su gran explosión tras triunfar espectacularmente en la Bienal de Venecia de ese año.

    A partir de entonces le llovieron los trabajos para lo más granado de la aristocracia mundial: el papa Pío XII, los reyes Alfonso XIII de España, Jorge VI del Reino Unido, Humberto II de Italia, Jorge II de Grecia, el Sha de Persia, los maharajaes de Kapurtala, de Indore, la princesa Haag de Dinamarca, y un largo etc. Pero Federico Beltrán Massés también triunfó en el entorno de la otra gran aristocracia mediática que se estaba formando: las estrellas de Hollywood.

    Retrató con su particular mirada a las grandes estrellas de los 20 como Rodolfo Valentino, Pola Negri, Joan Crawford, Douglas Fairbanks o Gloria Swanson, de la misma manera que recibía encargos de los grandes millonarios del momento como William Randolph Hears, los Peugeot, Rothschild, o Forbes. Era el pintor de moda con un estilo personal que aunaba la herencia de los grandes pintores españoles con la belleza onírica del modernismo y el Art Deco de la época, todo ello con la noche y las estrellas como protagonistas.













    Más info:

    http://maestrosdelretrato.blogspot.com/2008/08/federico-beltran-masses.html

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  • Las teteras de fantasía de Christopher Dresser



    Esta tetera que veis en la imagen podría estar presente en cualquier escaparate de una tienda de interiorismo chic de nuestra ciudad, pero hoy únicamente podemos verla en un museo. Por díficil que parezca se trata de un diseño de 1879, en plena época victoriana, del ingeniero industrial inglés Christopher Dresser.

    Dresser es reconocido como el primer diseñador industrial de la historia, un mago de los metales, el mobiliario, la cerámica y el vidrio. Concibió por primera vez el diseño como un método eficiente de fabricación en masa sin tener por eso que desdeñar la belleza por su utilidad. Tanto es así que muchos teóricos del diseño sostienen que Dresser fue un exquisito anticipo del estilo rompedor de la escuela alemana de la Bauhaus. En todo caso, sus diseños supusieron un cambio radical en las formas del mobiliario doméstico en una de las épocas de mayor esplendor del mismo, con las espectaculares casas victorianas ricamente decoradas. Dresser consiguió un éxito rotundo entre la clase pudiente inglesa de la época y trabajó para muchísimos fabricantes creando diseños para plata, acero, muebles, cerámica, vidrio, así como, textiles, alfombras y papel ornamental.



    Lo curioso es que Chistopher Dresser inició su carrera como botánico, disciplina de la que fue profesor en la Universidad de Londres y de la que escribió tres libros de gran éxito. Dresser tuvo la suerte de estudiar en la nueva Government School of Design que unía las disciplinas del arte y la ciencia de la mano de alguno de los mejores profesores de la época como Henry Cole, Richard Redgrave o su mentor, Owen Jones, precursores de las artes decorativas.

    El estudio de las plantas, su belleza y simplicidad, le inspiró para crear unos diseños simples, bellos y funcionales. Pero fue un viaje que realizó a Japón en 1876 el que alteró sus concepciones de la ornamentación, incorporando el equilibrio y el amor a la naturaleza en sus diseños. Gracias a todas estas influencias, Dresser pudo desarrollar estos preciosos útiles de uso corriente elevados a la categoría de arte.













     

    Para saber mas:

  • Courbet y el Realismo en el MNAC



    El Realismo es un movimiento pictórico que se desarrolló, principalmente en Francia, hacia mediados del siglo XIX y que propugnaba que la única fuente de inspiración para el arte es la realidad misma y que cada objeto o ser tiene su belleza particular. Pero como podemos ver en la exposición “Realismo(s). La huella de Courbet” que puede visitarse en el MNAC este fenómeno también se trasladó a Catalunya, especialmente a través de los retratos de Ramon Martí Alsina, máximo representante del realismo en nuestro país.

    Frente al academicismo imperante, los realistas, con Gustave Courbet (1819-1877) a la cabeza, se centran en la observación de la naturaleza y de la realidad que les rodea. Es necesario tener en cuenta que nos encontramos en el momento inicial del nacimiento de la fotografía, ese maravilloso invento que permitía capturar la realidad en su esencia y que tanto fascinaba a estos pintores.

    También tuvo mucho que ver en el desarrollo de este movimiento la recuperación de la pintura barroca, no en vano, en esta exposición podemos ver intercalados impresionantes retratos y autorretratos (totalmente realistas) de figuras de la talla de Velázquez, Murillo, Rembrandt o Ribera. En Courbet y otros representantes del realismo se ven reflejados en gran medida toda esa áurea de misterio y oscuridad que rodeaba a los retratos barrocos y sus efectos tenebristas y paletas oscuras.

    Especial relevancia tiene en esta exposición los autorretratos, muestra inequívoca del realismo más puro. Observando detenidamente muchos de ellos, con sus miradas huidizas, pareciera que estabas mirando un espejo, pero siempre con esa sensación de extracorporeidad que tan bien representa el cuadro del Pere Borrell.



    El mimetismo entre el Realismo francés y el catalán llegó a cotas muy destacables, tal es así al comparar La siesta de Ramon Martí Alsina y El convalesciente de Carolus Duran. Fieles reflejos de la realidad en estado puro.





    El ansia por reflejar la realidad y romper con el academicismo llevó irremediablemente a la transgresión personalizada en la reproducción cruda del desnudo femenino, sin idealizaciones clásicas ni pudores de ningún tipo, el desnudo tal cual. El Realismo rompió convenciones y códigos iconográficos y técnicos dejando de lado las alegorías mitológicas para representar a la mujer real en todo su esplendor y todo su erotismo innato.



    El punto algido de este aspecto transgresor lo puso el mismo Courbet en su obra El origen del mundo (1865), una pintura del sexo femenino extremadamente realista que escandalizó a la Francia cultural del momento. Esta obra solo puede verse en esta exposición en una proyección pero si que puede observarse en vivo en el Museé d’Orsay de París.


    Ser capaz de traducir las costumbres, las ideas, la apariencia de mi época, de acuerdo con mi apreciación, en una palabra, hacer arte vivo, éste es mi objetivo (Gustave Courbet, 1855)

  • Las Ziegfeld Girls



    Esta bonita imagen es de Doris Eaton Travis, la última Ziegfeld Girl que seguía con vida, murió a la edad de 106 años justo hace ahora un año. Representaba a una saga de mujeres bellas vinculadas a uno de los espectáculos teatrales más longevos de Broadway y, en especial, a un nombre propio: el de Florenz Ziegfeld.

    Ziegfeld fue quizás el empresario del mundo del espectáculo más famoso de Broadway, sus Ziegfeld Follies que se celebraron cada año desde 1907 a 1931 estaban inspirados en los espectáculos del Folies Bergère de París y combinaban el vodevil clásico con un vestuario exuberante y su ingrediente especial: unas bellísimas protagonistas que el mismo Ziegfeld se encargaba de escoger personalmente, las Ziegfeld Girls.



    El éxito de estos espectáculos fue inmediato y por su escenario pasaron algunos de los grandes nombres del cine, el teatro y la música, como: Irving BerlinGeorge Gershwin,  Eddie CantorMarion DaviesPaulette GoddardBarbara StanwyckJosephine BakerAnn Pennington, o la misma Doris Eaton Travis.

    Flo, como se le conocía cariñosamente, llevaba el mundo del espectáculo en la sangre ya que su padre era un conocido profesor de música de Chicago y fue el director musical de la Exposición Universal de Chicago de 1893. Gracias a los encargos de su padre pudo viajar mucho por Europa de donde debía traerse a nuevas estrellas para sus espectáculos, así fue como introdujo en EEUU al forzudo Eugen Sandow y a la que sería su primera mujer e inspiradora de las revistas Ziegfeld Follies, la francesa de origen polaco  Anna Held. Ziegfeld también es reconocido por incluir en sus espectáculos al primer actor de vodevil de color que actuó en EEUU, Bert Williams.

    Tras el éxito de A Parisian Model que protagonizó su esposa en 1906, Ziegfeld decidió hacer una versión americana del Follies Bergères parisino. Comenzaba así una serie magnífica de espectáculos que revolucionaron el mundo teatral del momento y la música popular. Desde entonces y hasta su muerte, cada año fue presentado sus funciones en las que cada vez aparecían más mujeres hermosas, cada vez más rubias y cada año enseñando un poquito más, desde la sugestión a lo explícito, pero siempre sin pasar la línea del desnudo completo. Las Ziegfeld Girls se convirtieron en un fenómeno internacional imitado en todas las grandes ciudades del mundo.

    Su éxito fue tal que Hollywood le dedicó dos grandes películas: The Great Ziegfeld, (1936) y  Ziegfeld Follies (1946).

    Para la posteridad han quedado las espléndidas imágenes que captó en los años 20 y 30 el fotógrafo preferido de Ziegfeld, Alfred Cheney Johnston.













    Para saber más:

  • Breve historia del beso



    Las primeras referencias escritas que tenemos de un beso se remontan a 1.500 años a.C en los textos védicos de la literatura sánscrita, fundadores de la religión hindú. Aunque no aparece la palabra “beso” si que encontramos referencias indirectas como “lamer” o “bebiendo la humedad de sus labios”. Es evidente que el beso ya estaba muy presente incluso en la etapa prehistórica, como pudimos ver en el caso de la figura amorosa de Ain Shakri (ver post), pero es con la literatura hindú cuando se hace más claramente presente. Hacia la tercera centuria d.C el conocido Kama Sutra cuenta ya con un capítulo entero que describe las mejores maneras de besar a tu enamorada.

    Paralelamente otras civilizaciones como la babilónica incorporan el beso, en este caso como acción de gracias y súplica, en su historia de la creación Enuma elish escrita alrededor del siglo VII a.C. Más conocidas para nosotros son las referencias que aparecen en el Antiguo Testamento como el beso sensual que se describe en la Canción de Salomón: “¡Qué me bese con los besos de su boca: Para tu amor es mejor que el vino “, y más adelante en el Nuevo Testamento con uno de los besos más famosos de la historia: el beso traicionero de Judas a Jesucristo.

    Pero sin duda es la civilización griega con su extensa literatura escrita donde el beso adquiere una gran relevancia como acto de amor, de respeto e incluso de costumbre u uso social. El mismo Herodoto en su “Historia” nos explica que los egipcios nunca besarán a los griegos en la boca, como era su costumbre, porque estos consumen su animal sagrado, la vaca.

    Con los romanos, los grandes besadores de la historia, llega la sublimación del beso como acto social. Serán ellos junto a su incesante poder conquistador quienes introducirán el beso en todas las partes del mundo conocido a través de su Imperio. Los romanos legislarán sobre el beso, cantarán al beso en sus poemas, y lo incorporarán como una práctica común entre hombres hasta llegar a puntos de verdadera obsesión. De acuerdo con el clasicista Donald Lateiner de la Ohio Wesleyan University, los romanos parecen haber desarrollado una auténtica “fijación oral”, expresando un nivel muy alto por lo que era digno alguien de ser besado.

    Los romanos exportarán el beso a todas los rincones del Imperio

    Con la llegada del cristianismo este apasionamiento con el beso se contrae y su lascivia se muda hacia la sacralidad: el beso se convierte en un acto religioso (beso de caridad, beso sagrado). En la Edad Media el beso pasa a convertirse en un acto honorable como una muestra de estatus social: a los reyes se les besan las manos, a los cardenales el anillo (tradición que se sigue practicando), e incluso el beso adquiere forma de contrato en los actos de vasallaje. Es más, como la mayoría de la población no sabía leer ni escribir, el beso se utilizaba como una manera legal de sellar un contrato. El hombre dibujaba un X en el contrato y lo sellaba con un beso para darle legalidad, lo que ha llegado a nuestros días al considerarse la X como símbolo del beso.

    En la Edad Media el beso se utilizaba como una manera legal de sellar un contrato

    Durante la Revolución Industrial el beso en las manos deviene muy popular en Inglaterra evolucionando con el paso del tiempo al apretón de manos, hoy mucho más común en nuestros estándares sociales. El posterior periodo de globalización con el colonialismo integraron el beso tal como lo entendemos hoy (en su versión europea) en todas las partes del mundo, incluso en las que aún no era habitual practicarlo. El mundo imaginario de Hollywood acabó de popularizarlo definitivamente durante el siglo XX. Sin duda el beso se ha convertido en un acto social muy importante para nuestra civilización, el mismo Charles Darwin señalaba en 1872 que la gran importancia que ha tenido el beso en nuestro pasado evolutivo tiene mucho que ver con nuestro innato deseo de conectarnos.

    Leído en http://www.thedailybeast.com

  • Mi Top 10 de 2010: Cine y Televisión

    Me permito hacer una selección de las películas más interesantes que he visto este último año. Como viene pasando últimamente, entre ellas hay alguna serie de televisión, origen de las obras cinematográficas de mejor factura, aunque me dejo la brillante Mad Men, que finalizó este año, o la sorprendente Sherlock de la que podremos disfrutar pronto su segunda temporada. Esta es mi selección, un poco a bote pronto y sin un orden concreto:

    Un prophète

    “La celda 211″ francesa, sin desdeñar la película española, este film francés destila autenticidad y credibilidad. Muy al estilo The Wire, nos muestra la cruda realidad de las prisiones francesas, sus mafias internas, su crueldad, sus artimañas, etc. Ganó el Festival de Cannes.

    El secreto de sus ojos

    Vuelven Campanella y Ricardo Darín y el mejor cine argentino. Una película muy trabajada que te atrapa desde el primer minuto e hilvana una trama enrevesada y llena de matices. Excelentes actores.

    Looking for Eric

    El “enfant terrible” del fútbol Eric Cantona, haciendo de Eric Cantona, casi nada. El infalible Ken Loach se aparta de su tradicional universo de cine social comprometido para regalarnos este divertimento en el que Cantona se sale interpretándose a sí mismo. Sorpresa muy agradable y película muy divertida.

    Os 12 trabalhos

    Una película brasileña del año 2006 que descubrí este año. Otra muestra de la calidad del cine que se hace en el país de la samba y el fútbol, una delicada historia de superación en los arrabales de Sao Paulo donde un chico intenta salir de la inexorable espiral de violencia que rodea a la juventud brasileña. No será fácil. Realismo social de excelente factura.

    The Road

    Ciencia ficción simple y espeluznante. The Road me dejó pegado al sofá y, lo que es más importante, dándole vueltas a la cabeza. Una epopeya catastrófica bastante plausible con una fotografía maravillosa de Javier Aguirresarobe, uno de los mejores directores de fotografía del cine mundial.

    Mary and Max

    Esta película de animación stop-motion narra la larga amistad por correspondencia entre un cuarentón judío y obeso de Nueva York y una niña australiana de 8 años que vive en los suburbios de Melbourne. La trama no parece invitar demasiado a la emoción pero lo cierto es que esta película es sencillamente genial.

    Fantastic Mr. Fox

    Wes Anderson, director loco donde los haya, nos sorprende con una película de animación old-school super divertida. Sin duda la película que más buen rollo me ha dado este año. Genial.

    City Island

    Quizás la peli que pasa más desapercibida de la lista pero para mí, una de las pelis del año. Sin despertar demasiadas expectativas “City Island” me sorprendió gratamente con un guión muy divertido y unos actores en estado de gracia. Una sencilla peli independiente delirante y super recomendable.

    Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial

    Una impresionante serie documental de 5 horas de duración que resume la II Guerra Mundial de una manera magistral. Imágenes inéditas a todo color, documentación exquisita, montaje trepidante y banda sonora ideal -algo muy raro en los documentales-. Una obra maestra imprescindible que debería visionarse en todas las escuelas.

    Boardwalk Empire

    Si te dicen que la cadena HBO prepara una multimillonaria serie sobre los felices 20 y la ley seca y cuyo director será Martin Scorsese, lo único que puedes hacer es esperar ansioso a que la estrenen. Y eso es lo que hice, hasta hace bien poco cuando pude devorar en apenas un fin de semana esta maravilla. No me defraudó: ambientación perfecta, actorazos, guión sublime… Otro HBO greatest hits…

  • Ain Sakhri, la primera representación del amor



    Esta escultura es la primera representación humana conocida de una pareja haciendo el amor y fue encontrada en 1933 en una cueva del desierto de Judea (Israel). La piedra representa a una pareja frente a frente, abrazados el uno al otro, y aunque sus géneros no se reflejan, según se mire, la forma de la figura tiene una forma fálica o vaginal, como si mimetizara en este abrazo ambas sexualidades.

    Ain Sakhri fue realizada hace unos 11.000 años por un pueblo del mesolítico llamado los Natufianos, que se cree que fueron los primeros humanos en domesticar ovejas y cabras y los iniciadores de la agricultura. Quizás esta habilidad que alcanzaron al seleccionar a los animales y las plantas les permitió entender la importancia del rol del macho en la reproducción y esta figura podría representar este creciente interés por la fertilidad. La pregunta es: ¿se trata de un objeto ritual focalizado en la fertilidad o es un simple reflejo del amor humano?



    Lo cierto es que es imposible saber cuál era la verdadera utilidad de este objeto pero el hecho de la propia creación de esta figura y la forma en la que se abrazan ambos individuos muestra una nueva y revolucionaria actitud hacia el sexo y, en concreto, hacia la sexualidad como una de las partes más importantes de su mundo simbólico y social. Los humanos se habían vuelto emocionalmente sofisticados, redescubriendo y disfrutando del acto reproductivo, un paso antropológicamente muy importante para nuestra especie que tiene una causa de lo más liviana: tener más tiempo.



    Al final de la última glaciación el clima se vuelve más benigno en gran parte del mundo y los humanos empiezan a pasar de cazadores recolectores a agricultores sedentarios, domesticando animales y cultivando cereales, lo que les garantiza la alimentación y les permite pensar en el futuro. Nuestra relación con el mundo natural estaba cambiando, empezábamos a dominar nuestro entorno pero, sobre todo, contábamos con más tiempo libre para pensar, para imaginar y para disfrutar. Los autores de esta escultura eran unos de esos primeros humanos que gozaron de tiempo libre para descubrir los placeres del amor, un paso muy importante para nuestro proceso de civilización.

    Esta figura puede visitarse en el British Museum de Londres y está incluida en la serie de programas “A History of the World in 100 objects” de la BBC y el British Museum.

  • Caribbean Club Cocktail Bar



    En pleno corazón de la Barcelona más turística podemos encontrar un remanso de paz y placer al alcance solo de los iniciados. Es el Caribbean Club, el hermano pequeño del Cocktail Club Boadas, la coctelería más prestigiosa de Barcelona, y uno de los rincones más auténticos de la ciudad. Cruzar su invisible puerta de madera nos adentra en un local de otra época, un rara avis de la Barcelona más moderna y aséptica, un pequeño paraíso del buen beber y del placer de conversar y abstraerse durante unas horas de nuestra anodina cotidianidad.

    Saborear un excelente Bloddy Mary o un Gin Tonic de los de verdad en su barra con alguno de sus habituales es una experiencia única. Además, el local cuenta con la solera y el prestigio de la marca Boadas (está situado a apenas unos metros del clásico Boadas, en la calle Sitges), un emblema de la coctelería en Barcelona y escuela de los mejores barmans de la ciudad.

    Boadas Cocktail Bar

    La historia de la coctelería Boadas se inicia en Cuba de la mano de su creador Miguel Boadas, oriundo de Lloret de Mar, que inició su carrera como barman en las primeras décadas del siglo pasado en el famoso La Floridita, propiedad de su primo Narcís Sara Parera, y en otros míticos locales como el bar del Yatch Club de La Habana. Pero en 1925 tras una visita a España se enamora de una muchacha llamada María y decide volverse a su país, instalándose en Barcelona e iniciando su carrera como barman en la ciudad. Trabajó en el bar Moka, el Nuria, la Maison Doreé y el Canaletas, hasta que pudo hacer realidad su sueño en octubre de 1933 e inaugurar el Boadas Cocktail Bar, la primera coctelería de Barcelona.



    Desde entonces han pasado por este mítico local personalidades como Hemingway, Dalí, Picasso, Miró, Josephine Baker, Miró, Machín, Serrat o Josep Pla, entre otros. Aún hoy en día mantiene el pulso como referente de la coctelería catalana y conserva la misma decoración y el buen hacer de antaño, en un local regentado ahora por la hija de Boadas, María Dolores. Precisamente su marido, fallecido hace unos meses, Josep Luis Maruenda, fue uno de los impulsores del Caribbean Club como un refugio de la autenticidad de los locales de otras épocas.



    Lo cierto es que sumergirte en el Caribbean Club es entrar en otra dimensión, parar el reloj y disfrutar de un ambiente único e irrepetible. Cuenta con una impresionante colección de cocteleras clásicas, como una conmemorativa de final de la ley seca de 1934 o una con forma de pingüino, además de otros objetos marineros como una antigua escafandra y multitud de cuadros añejos, como su esplendorosa colección de Ron. Una visita obligada para todos los amantes del buen beber, a poder ser atendido por su barman oficial, Jose Antonio, un maestro de la coctelería que a buen seguro os va a sorprender.

  • Gonzalo López, capturando el detalle

     



    Hay veces que los pequeños detalles, ese apropiado destello en ese preciso instante que capturas en tu mente, te atrae y te fascina dentro de su simplicidad. Ese es el recurso que utiliza Gonzalo López en su fotografía, inmortalizar ese pequeño detalle prescindible a ojos profanos pero, en definitiva, inmortal para las hipersensibles lentes de su cámara fotográfica. El momento, como instante peliculable, y la composición fotográfica compleja dentro de la simplicidad. Menos es más.

    Gonzalo López, una artista a seguir, que ya está al alcance de cualquiera, expone virtualmente en la Print It! Gallery:

    http://www.printitgallery.com/artGalleryArtist.php?pId=36

    + en http://gonzalopez.com