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  • Erich Salomon, el rey de la indiscreción



    Erich Salomon (1886-1944) fue un fotógrafo alemán considerado como el padre del fotoperiodismo moderno. “El rey de la indiscreción” como le bautizó Aristide Briand, Ministro de Exteriores francés (en la imagen superior), estudió Derecho en Munich y se inició en la fotografía al entrar a trabajar en la editorial Ullstein donde utilizaba esta técnica como prueba en los juicios de su empresa. Pero pronto se dio cuenta que esta afición podía serle muy rentable si vendía sus fotografías a los periódicos y, por este motivo, adquirió una cámara Ermanox, un aparato de bolsillo que permitía realizar fotografías sin flash y con luz natural.



    Desde finales de los años 20 y los primeros 30, Erich Salomon se convirtió en un referente del fotoperiodismo mundial y sus instantáneas inundaron las principales cabeceras internacionales (Vu, L’Illustration, Time, New York Times o el Daily Telegraph, entre otras). Se cuenta que incluso el propio magnate de la prensa William Randolph Hearts (brillantemente inmortalizado por Orson Welles en Ciudadano Kane) quedó tan fascinado por el talento de Salomon en un trabajo que le encargó, que decidió comprar una Ermanox a cada uno de sus cincuenta fotógrafos, desgraciadamente los resultados no fueron los esperados ya que se dio cuenta de que  no contaba con cincuenta Salomons.



    Salomon se especializó en temas políticos y conferencias internaciones, donde su figura era respetada como ejemplo de la discreción y la elegancia periodística. Fue el primero de una larga lista de fotoperiodistas que aparecieron a mediados de los años 30, liderados por Robert Capa y Henri Cartier-Bresson. Suya fue una nueva fotografía más cercana, natural y directa, de geométricas composiciones, donde la cámara y el fotógrafo pasaban desapercibidos como simples testigos de la realidad.

    Pero la prometedora carrera de Erich Salomon, como la de muchos otros talentos alemanes, se truncó con la llegada al poder los Nazis. Salomon emigró a Holanda pero fue hecho prisionero tras la invasión nazi del país y deportado a Alemania donde fue asesinado en 1944 en el campo de concentración de Auschwitz junto a su esposa y su hijo. Posteriormente, en honor a su nombre se creó el Premio Dr. Erich Salomon para destacar la calidad de trabajos de periodismo fotográfico.

    Para saber más:

    http://www.comesana.com/salomon.php

    http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Salomon

    http://reportajegrafico.wordpress.com/el-periodo-de-entreguerras/erich-salomon-y-la-candid-photography/











  • Jacob A. Riis y el lumpen de Nueva York



    La película “Gangs of New York” de Martin Scorsese nos mostró hace unos años una imagen fascinante, violenta y tenebrosa de la ciudad de Nueva York, lejos de la mítica ciudad que nunca duerme que todos admiramos hoy en día. Lo cierto es que la gran megalópolis norteamericana tiene un pasado oscuro y violento, cimentado en un complicado proceso de absorción de la ingente inmigración europea de mediados y finales del siglo XIX.

    Scorsese en su película hizo un giño muy especial a un fotoperiodista, quizás no muy conocido, pero que tuvo suma importancia en la denuncia de la situación que vivían los inmigrantes en la Gran Manzana en esa época. La imagen que encabeza este post se reproduce en esa película, con los bandidos de la mítica calle de Five Points en actitud chulesca.

    Jacob Augustus Riis, nació en Dinamarca en 1849 y en 1870 emigró a Nueva York donde conoció en profundidad la dureza y la miseria en la que vivían los inmigrantes en las denominadas “casas de vecindad”. Superados estos primeros años, tuvo la suerte de iniciarse como periodista hasta convertirse en redactor jefe de la sección de informaciones policiales del The Tribune. Este trabajo le permitió conocer de primera mano el lumpen de la ciudad y, a la vez, poder documentar y denunciar el modo de vida de los barrios pobres de Nueva York.

    El punto culminante a su carrera llegó de la mano de un invento reciente (1877), el flash, convirtiéndose en uno de los pioneros en su uso y permitiéndole adentrarse con sigilo en los antros más oscuros de la ciudad. A partir de esta experiencia nació su obra cumbre “Como vive la otra mitad” (1890), un libro documental de denuncia con unas extraordinarias fotografías de las calles más mugrientas de la ciudad, pionero en el género del reportaje fotográfico y cuya repercusión posibilitó importantes cambios en el urbanismo de Nueva York. En definitiva, un libro que cambió el perfil de la ciudad.







  • Antoni Arissa, un gran fotógrafo efímero

    Antoni Arissa es uno de esos curiosos casos de talento desperdiciado por la llegada de la Guerra Civil, un conflicto fratricida que no sólo se llevó por delante la vida de cientos de miles de personas sino que dejó a nuestro país huérfano de una cantidad ilimitada de artistas de una sensibilidad extraordinaria. Un caso bien conocido es el de Agustí Centelles, ahora muy en boga por el conflicto de intereses entre la Generalitat, el Ministerio y sus hijos (ver el sensacional reportaje que hizo TV3 al respecto-en catalán-), extraordinario fotoperiodista que nuestro país perdió tras la guerra reconvertido en publicista por la cruel represión franquista.

    Antoni Arissa fue un fotógrafo amateur que gozó de un remarcable éxito en los años 20 y 30 del siglo pasado, años de agitación social, cultural y artística, donde todo era nuevo, todo era emocionante y donde un mente despierta y juvenil tenía muchas cosas que aprender y mostrar. Arissa fue uno de esos jóvenes entusiastas que, seducidos por una técnica artística que iniciaba su reivindicación como arte, se volcó en retratar una época apasionante y llena de vida entre las bulliciosas calles de Barcelona.

    Partiendo de pictoralismo clásico de los primeros 20, Antoni Arissa fue evolucionando al calor de las nuevas propuestas que llegaban del centro de Europa y de la luminosa París: el constructivisto de Rodchenko, la nueva objetividad alemana, la Bauhaus de Nagy, etc.

    Su fotografía es sorprendente, teniendo en cuenta la época en la que la realizó, con picados extremos, nuevos ángulos de visión, estética maquinista y nuevos puntos de vista para mostrar la realidad desde una nueva perspectiva.

    Durante los años 20 participó en concursos, consiguiendo diversos galardones: un premio de la revista Criterium (1922); en el Ateneo Obrero de Gijón (1924), segundo premio en el Ateneo Obrero del Distrito Segundo; premio de honor Amen de Figueres (1925), entre otros. A su vez formó parte en exposiciones internacionales y se relacionó con entitades extrangeras como la Royal Photographic Society.

    Desgraciadamente tras la Guerra Civil cesó su obra artística dedicándose enteramente al negocio familiar. Otro talento perdido por el terrible enfrentamiento fratricida.

    Ver la galería completa del Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya

  • Increíbles fotos de la Rusia zarista de principios del siglo XX



    En 2001 la Librería del Congreso norteamericano expuso una interesantísima muestra de fotografías de la Rusia zarista realizadas por el prestigioso fotógrafo Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii, el primer fotógrafo ruso en experimentar con la fotografía a color. El zar Nicolás II encargó a Prokudin-Gorskii retratar la vida, la sociedad, la naturaleza, la arquitectura y las tradiciones populares de un Imperio Ruso que estaba apunto de sucumbir. Para ello, el afamado fotógrafo ruso dispuso de un tren especial equipado con un vagón que ejercía de cámara oscura, además de todos los salvoconductos necesarios para fotografiar con amplitud todos los rincones del Imperio de 1909 a 1915. Se trata de un documento único e impresionante que refleja la diversidad del Imperio zarista.

    Entre 1909 y 1915, Prokudin-Gorskii recorrió el amplio Imperio Ruso documentándolo con imágenes y dando a conocer la magnitud del imperio a sus habitantes. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos compró, en 1948, las imágenes a sus herederos y, en 2001, organizó la exhibición El Imperio que fue Rusia. Para esa ocasión se realizó el copiado digital de sus imágenes a partir de los tres originales monocromáticos de cada foto.

    Su proceso utilizaba una cámara que tomaba una serie de fotos monocromáticas en secuencia muy rápida, cada una a través de un filtro de color diferente. Al proyectar las tres fotos monocromáticas con luz del color adecuado era posible reconstruir la escena con los colores originales. Sin embargo, no disponía de mecanismo para realizar impresiones de las fotos así obtenidas.















    Ver la colección completa

    También en Flickrt

    + info: wikipedia

  • Jacques Henri Lartigue en CaixaForum



    Desde el pasado 5 de mayo puede verse en el CaixaForum de Barcelona una excelente exposición del fotógrafo francés Jacques Henri Lartigue (1894-1986), un bon vivant que hizo de su vida una obra de arte. Revisando cada una de sus fotografías haces un recorrido fascinante por la vida de una persona que ha disfrutado viviendo, experimentando, sorprendiéndose de los avances de nuestra sociedad y de la belleza que desprenden las pequeñas cosas. Además, Lartigue tuvo la habilidad de saber capturar estos pequeños detalles, esos momentos precisos retenidos en un proceso químico que los hace imperturbables y duraderos, que permiten que 70 o 80 años después, nosotros podamos ser partícipes de esas mismas experiencias.

    Precisamente, esta exposición se titula “Un mundo flotante” con la intención de remarcar la obsesión de Lartigue por captar esas pequeñas cápsulas de felicidad, voluntad que además desarrolló precozmente, a la tierna edad de ocho años al iniciarse con su primera cámara fotográfica. Sorprenden esas primerizas fotografías de una infancia feliz y acomodada, pero ya se intuyen esa obsesión por capturar el instante. En esta primera época se recrea en un mundo que poco a poco desaparecerá, la sociedad de preguerras, con sus vestidos decimonónicos recargados y ostentosos, en ella nos muestra la cautivación que suscitaban en esta sociedad las nuevas invenciones en el campo del transporte y el ocio, los deportes y el mar, que siempre será uno de sus temas predilectos. Más adelante, en su juventud, que coincide con los fascinantes años 20, la explosión de color, la felicidad y sobre todo la belleza, caracterizada por sus musas irradian todas sus fotografías. La obsesión por captar un mundo flotante en este punto ya es mayúscula y no abandonará su fotografía hasta el final, como podemos ver en la exposición: captura saltos, sonrisas, expresiones de júbilo, etc. En todo caso, sorprende, por otro lado, la ausencia de elementos negativos que perturben esa línea narrativa, elementos que a buen seguro debió sufrir, como todos los europeos, con los mazazos que supusieron ambas guerras mundiales. Lo cierto es que Lartigue ni los menciona y ni les da pábulo. La vida sigue y la belleza continua imperturbable.













  • Fotografía: Alice Austin, una de las fotografas olvidadas de EE.UU.

    Alice Austin (1866-1952) es una de las grandes fotografas olvidadas de los Estados Unidos. Natural de Staten Island, frente a Nueva York, Austin aprendió las técnicas fotográficas de su tio a los 10 años y pronto se convirtió en una de las pioneras de la fotografía de su país. Gracias al bienestar recibido de su herencia familiar, una familia potentada de Staten Island, Alice pudo dedicarse a su afición regalándonos unas magníficas fotografías que retrataron con su particular visión la realidad del Nueva York de principio de siglo. Unos años después, Alice Austin fue una de las muchas personas que cayeron en la más absoluta desgracia durante el crack del 1929 teniendo que vender su mansión familiar y cayendo, poco a poco, en el olvido hasta el final de su vida cuando una entrevista con la prestigiosa revista Life la hizo de nuevo salir a la palestra, poco antes de su muerte.