All posts tagged fotografía

  • La fotografía arqueológica, un viaje por la historia

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    Cuando Howard Carter y Lord Carnarvon entraron el 4 de noviembre de 1922 en la tumba intacta de Tutankamón (la célebre KV62) iban acompañados de un miembro de la exposición desconocido, pero cuya misión era excepcionalmente importante, su fotógrafo Harry Burton. La labor de este técnico se volvía trascendental para el correcto inventariado de los objetos recuperados de la tumba, así como para su posterior puesta de largo ante la prensa y científicos internacionales. La fotografía arqueológica tuvo desde el último cuarto del siglo XIX a mediados del XX una importancia capital en el desarrollo de la arqueología moderna.

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  • Albert Khan y el sueño de fotografiar el mundo a todo color

    El mundo de principios del siglo XX era aún un terreno allanado para filantropos idealistas como Albert Khan, un riquísimo banquero francés de origen judío que llevó su sueño de fotografiar el mundo entero a color hasta los confines de la Tierra. Un proyecto impresionante que duró más de dos décadas y que llevó a sus fotógrafos y camarógrafos a más de 50 países entre 1909 y 1931.

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  • Brassaï, Paris de nuit



    Descubrí a Brassaï hace ya unos cuantos años con motivo de la exposición que organizó la Fundació Foto Colectania titulada Ressonàncies.Brassaï-París/Colom-Barcelona en la que se establecía una conexión entre los trabajos de Brassaï (Braçov 1899-París 1984), uno de los grandes mitos de la fotografía  del siglo XX, con la obra de Joan Colom (Barcelona, 1921) Premio Nacional de Fotografía en 2002.

    Brassaï, de origen húngaro se estableció en 1924 en París, ciudad en la que a partir de los años 30 se encargará de retratar como nadie. Como dijo su amigo  Henry Miller se convirtió en “El ojo de París”, pero de un París diferente, el París nocturno y canalla, un mundo de luces y sombras, prostíbulos, matones, travestidos, enamorados, borrachos y mendigos.

    Su primer libro Paris de nuit (1933) supone un éxito enorme entre el activo círculo cultural de la ciudad y recoge una serie magnífica de fotografías nocturnas de la capital francesa.

    Además de fotos del lado sórdido de París, también produjo escenas de la vida social de la ciudad, sus intelectuales, su ballet y grandes óperas. Fotografió a muchos de sus amigos artistas, incluidos Salvador DalíPablo PicassoHenri Matisse,Alberto Giacometti y a muchos de los prominentes escritores de la época como Jean Genet y Henri Michaux.

    Para saber más: http://www.babab.com/no03/george_brassai.htm

    “La noche sugiere, no enseña.
    La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón…”
    (Brassaï)













  • Ghana, el basurero informático de Occidente



    El fotógrafo sudafricano Pieter Hugo se ha pasado el último año fotografiando un basurero de material informático obsoleto en Ghana. El resultado son unas impactantes imágenes que resaltan la deleznable contribución occidental al progreso de África.

    La zona, situada en el suburbio de Agbogbloshie, a las afueras de la capital, Accra, es conocida por sus habitantes como Sodoma y Gomorra y concentra un inmenso vertedero informático que sirve de crematorio de todas las toneladas de residuos electrónicos que enviamos los europeos y norteamericanos cada año en vergonzosos containers.

    Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los países occidentales producimos cada año más de 50 toneladas de residuos digitales. En Europa solo un 25 % de este tipo de residuos es recogido y reciclado correctamente, el resto es enviado con barcos a diversos países de África como Ghana, Nigerio o Costa de Marfil. Pero lo más estremecedor del asunto es que para eludir las leyes internacionales, toda esta basura electrónica es etiquetada como bienes de segunda mano o donaciones de caridad.

    Una vez depositado todo este material en montañas y montañas de monitores, placas base y discos duros, los habitantes de este páramo lo queman para poder obtener el preciado cobre y otros materiales que puedan revender después en el mercado negro. Como consecuencia, la basura electrónica está contaminando sus ríos y lagos. En 2008 Green Peace tomó muestras del suelo quemado de Agbogbloshie y encontró altas concentraciones de plomo plomo,mercurio, talio, cianuro de hidrógeno y PVC.

    Es el amargo resultado de nuestro avance tecnológico y nuestro desaforado apetito consumista.

    Más información:







  • Gonzalo López, capturando el detalle

     



    Hay veces que los pequeños detalles, ese apropiado destello en ese preciso instante que capturas en tu mente, te atrae y te fascina dentro de su simplicidad. Ese es el recurso que utiliza Gonzalo López en su fotografía, inmortalizar ese pequeño detalle prescindible a ojos profanos pero, en definitiva, inmortal para las hipersensibles lentes de su cámara fotográfica. El momento, como instante peliculable, y la composición fotográfica compleja dentro de la simplicidad. Menos es más.

    Gonzalo López, una artista a seguir, que ya está al alcance de cualquiera, expone virtualmente en la Print It! Gallery:

    http://www.printitgallery.com/artGalleryArtist.php?pId=36

    + en http://gonzalopez.com





  • Erich Salomon, el rey de la indiscreción



    Erich Salomon (1886-1944) fue un fotógrafo alemán considerado como el padre del fotoperiodismo moderno. “El rey de la indiscreción” como le bautizó Aristide Briand, Ministro de Exteriores francés (en la imagen superior), estudió Derecho en Munich y se inició en la fotografía al entrar a trabajar en la editorial Ullstein donde utilizaba esta técnica como prueba en los juicios de su empresa. Pero pronto se dio cuenta que esta afición podía serle muy rentable si vendía sus fotografías a los periódicos y, por este motivo, adquirió una cámara Ermanox, un aparato de bolsillo que permitía realizar fotografías sin flash y con luz natural.



    Desde finales de los años 20 y los primeros 30, Erich Salomon se convirtió en un referente del fotoperiodismo mundial y sus instantáneas inundaron las principales cabeceras internacionales (Vu, L’Illustration, Time, New York Times o el Daily Telegraph, entre otras). Se cuenta que incluso el propio magnate de la prensa William Randolph Hearts (brillantemente inmortalizado por Orson Welles en Ciudadano Kane) quedó tan fascinado por el talento de Salomon en un trabajo que le encargó, que decidió comprar una Ermanox a cada uno de sus cincuenta fotógrafos, desgraciadamente los resultados no fueron los esperados ya que se dio cuenta de que  no contaba con cincuenta Salomons.



    Salomon se especializó en temas políticos y conferencias internaciones, donde su figura era respetada como ejemplo de la discreción y la elegancia periodística. Fue el primero de una larga lista de fotoperiodistas que aparecieron a mediados de los años 30, liderados por Robert Capa y Henri Cartier-Bresson. Suya fue una nueva fotografía más cercana, natural y directa, de geométricas composiciones, donde la cámara y el fotógrafo pasaban desapercibidos como simples testigos de la realidad.

    Pero la prometedora carrera de Erich Salomon, como la de muchos otros talentos alemanes, se truncó con la llegada al poder los Nazis. Salomon emigró a Holanda pero fue hecho prisionero tras la invasión nazi del país y deportado a Alemania donde fue asesinado en 1944 en el campo de concentración de Auschwitz junto a su esposa y su hijo. Posteriormente, en honor a su nombre se creó el Premio Dr. Erich Salomon para destacar la calidad de trabajos de periodismo fotográfico.

    Para saber más:

    http://www.comesana.com/salomon.php

    http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Salomon

    http://reportajegrafico.wordpress.com/el-periodo-de-entreguerras/erich-salomon-y-la-candid-photography/











  • Jacob A. Riis y el lumpen de Nueva York



    La película “Gangs of New York” de Martin Scorsese nos mostró hace unos años una imagen fascinante, violenta y tenebrosa de la ciudad de Nueva York, lejos de la mítica ciudad que nunca duerme que todos admiramos hoy en día. Lo cierto es que la gran megalópolis norteamericana tiene un pasado oscuro y violento, cimentado en un complicado proceso de absorción de la ingente inmigración europea de mediados y finales del siglo XIX.

    Scorsese en su película hizo un giño muy especial a un fotoperiodista, quizás no muy conocido, pero que tuvo suma importancia en la denuncia de la situación que vivían los inmigrantes en la Gran Manzana en esa época. La imagen que encabeza este post se reproduce en esa película, con los bandidos de la mítica calle de Five Points en actitud chulesca.

    Jacob Augustus Riis, nació en Dinamarca en 1849 y en 1870 emigró a Nueva York donde conoció en profundidad la dureza y la miseria en la que vivían los inmigrantes en las denominadas “casas de vecindad”. Superados estos primeros años, tuvo la suerte de iniciarse como periodista hasta convertirse en redactor jefe de la sección de informaciones policiales del The Tribune. Este trabajo le permitió conocer de primera mano el lumpen de la ciudad y, a la vez, poder documentar y denunciar el modo de vida de los barrios pobres de Nueva York.

    El punto culminante a su carrera llegó de la mano de un invento reciente (1877), el flash, convirtiéndose en uno de los pioneros en su uso y permitiéndole adentrarse con sigilo en los antros más oscuros de la ciudad. A partir de esta experiencia nació su obra cumbre “Como vive la otra mitad” (1890), un libro documental de denuncia con unas extraordinarias fotografías de las calles más mugrientas de la ciudad, pionero en el género del reportaje fotográfico y cuya repercusión posibilitó importantes cambios en el urbanismo de Nueva York. En definitiva, un libro que cambió el perfil de la ciudad.







  • Antoni Arissa, un gran fotógrafo efímero

    Antoni Arissa es uno de esos curiosos casos de talento desperdiciado por la llegada de la Guerra Civil, un conflicto fratricida que no sólo se llevó por delante la vida de cientos de miles de personas sino que dejó a nuestro país huérfano de una cantidad ilimitada de artistas de una sensibilidad extraordinaria. Un caso bien conocido es el de Agustí Centelles, ahora muy en boga por el conflicto de intereses entre la Generalitat, el Ministerio y sus hijos (ver el sensacional reportaje que hizo TV3 al respecto-en catalán-), extraordinario fotoperiodista que nuestro país perdió tras la guerra reconvertido en publicista por la cruel represión franquista.

    Antoni Arissa fue un fotógrafo amateur que gozó de un remarcable éxito en los años 20 y 30 del siglo pasado, años de agitación social, cultural y artística, donde todo era nuevo, todo era emocionante y donde un mente despierta y juvenil tenía muchas cosas que aprender y mostrar. Arissa fue uno de esos jóvenes entusiastas que, seducidos por una técnica artística que iniciaba su reivindicación como arte, se volcó en retratar una época apasionante y llena de vida entre las bulliciosas calles de Barcelona.

    Partiendo de pictoralismo clásico de los primeros 20, Antoni Arissa fue evolucionando al calor de las nuevas propuestas que llegaban del centro de Europa y de la luminosa París: el constructivisto de Rodchenko, la nueva objetividad alemana, la Bauhaus de Nagy, etc.

    Su fotografía es sorprendente, teniendo en cuenta la época en la que la realizó, con picados extremos, nuevos ángulos de visión, estética maquinista y nuevos puntos de vista para mostrar la realidad desde una nueva perspectiva.

    Durante los años 20 participó en concursos, consiguiendo diversos galardones: un premio de la revista Criterium (1922); en el Ateneo Obrero de Gijón (1924), segundo premio en el Ateneo Obrero del Distrito Segundo; premio de honor Amen de Figueres (1925), entre otros. A su vez formó parte en exposiciones internacionales y se relacionó con entitades extrangeras como la Royal Photographic Society.

    Desgraciadamente tras la Guerra Civil cesó su obra artística dedicándose enteramente al negocio familiar. Otro talento perdido por el terrible enfrentamiento fratricida.

    Ver la galería completa del Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya

  • Los Banys de Sant Sebastià de Barcelona


    Hojeando el libro La Barcelona de Roisin dedicado a este fotógrafo francés que retrató la Barcelona del cambio de siglo he descubierto un espacio para mi desconocido y realmente muy interesante: los Banys de Sant Sebastià.

    Inaugurados en 1928 en plena Barceloneta, el denominado Balneario San Sebastià, popularmente conocido como banys de Sant Sebastià, fueron unos de los baños más emblemáticos de la ciudad y los primeros baños de Barcelona en aceptar personas de los dos sexos en el mismo recinto.

    El emblemático recinto fue diseñado por el arquitecto modernista Antoni Millàs, creador también del Casino del mismo nombre, y a juzgar por las imágenes gozó de gran popularidad como ejemplo de la Barcelona moderna plenamente integrada en el siglo XX que poco después caería en el olvido con la llegada de la Guerra Civil.

    Una estampa vintage de las que no estaría mal recuperar y que viene a colación viendo los últimos proyectos urbanísticos acontecidos en la Barcelona del diseño (al hotel W me refiero) y que muestra que lo popular no tiene porqué estar reñido con lo moderno.

    Como último retazo, un poco triste, he encontrado en vimeo un video-performance de 1986 donde podemos ver los restos de los Banys de Sant Sebastià justo antes de que los demolieran. En la actualidad en los antigüos Baños de San Sebastián, encontramos dos clubs de Natación. El decano Club Natació Barcelona y el Club Natació Atletic Barceloneta.
    Banys de Sant Sebastià from delecta on Vimeo.

  • Jacques Henri Lartigue en CaixaForum



    Desde el pasado 5 de mayo puede verse en el CaixaForum de Barcelona una excelente exposición del fotógrafo francés Jacques Henri Lartigue (1894-1986), un bon vivant que hizo de su vida una obra de arte. Revisando cada una de sus fotografías haces un recorrido fascinante por la vida de una persona que ha disfrutado viviendo, experimentando, sorprendiéndose de los avances de nuestra sociedad y de la belleza que desprenden las pequeñas cosas. Además, Lartigue tuvo la habilidad de saber capturar estos pequeños detalles, esos momentos precisos retenidos en un proceso químico que los hace imperturbables y duraderos, que permiten que 70 o 80 años después, nosotros podamos ser partícipes de esas mismas experiencias.

    Precisamente, esta exposición se titula “Un mundo flotante” con la intención de remarcar la obsesión de Lartigue por captar esas pequeñas cápsulas de felicidad, voluntad que además desarrolló precozmente, a la tierna edad de ocho años al iniciarse con su primera cámara fotográfica. Sorprenden esas primerizas fotografías de una infancia feliz y acomodada, pero ya se intuyen esa obsesión por capturar el instante. En esta primera época se recrea en un mundo que poco a poco desaparecerá, la sociedad de preguerras, con sus vestidos decimonónicos recargados y ostentosos, en ella nos muestra la cautivación que suscitaban en esta sociedad las nuevas invenciones en el campo del transporte y el ocio, los deportes y el mar, que siempre será uno de sus temas predilectos. Más adelante, en su juventud, que coincide con los fascinantes años 20, la explosión de color, la felicidad y sobre todo la belleza, caracterizada por sus musas irradian todas sus fotografías. La obsesión por captar un mundo flotante en este punto ya es mayúscula y no abandonará su fotografía hasta el final, como podemos ver en la exposición: captura saltos, sonrisas, expresiones de júbilo, etc. En todo caso, sorprende, por otro lado, la ausencia de elementos negativos que perturben esa línea narrativa, elementos que a buen seguro debió sufrir, como todos los europeos, con los mazazos que supusieron ambas guerras mundiales. Lo cierto es que Lartigue ni los menciona y ni les da pábulo. La vida sigue y la belleza continua imperturbable.