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  • La Agencia de Detectives Pinkerton

    El concepto de detective privado que hoy en día conocemos y que hemos visto cientos de veces en la gran pantalla nació de la idea de un joven escocés inmigrado a Estados Unidos, Allan Pinkerton. El joven Pinkerton arribó a la tierra de los sueños en 1842, con apenas 23 años, y como tonelero de profesión. Por este motivo, una vez asentado en Chicago empezó a ejercer su oficio con grandes resultados y abrió un negocio de toneles que iba viento en popa. Pero, caprichos del destino, mientras estaba en un bosque cercano a su ciudad cortando leña para confeccionar sus barriles se topó por casualidad con una banda de falsificadores. Presto y raudo, se fue directo a ver al sheriff de su condado y con la información que aportó su testimonio pudo detenerse a toda la banda. Tras alguna que otra pesquisa más que el joven hizo para su comunidad, el condado le ofreció la oportunidad de convertirse en sheriff y tan solo tres años después, en 1849, era nombrado primer detective de la policía de Chicago.

    Justo en la cúspide de su incipiente carrera policiaca, Pinkerton dejó el cuerpo para fundar su propia agencia de detectives privados, la North-Western Police Agency, poco después conocida como Pinkerton National Detective Agency cuyo lema era: Nunca dormimos (We Never Sleep). En los años previos a la Guerra de la Secesión su agencia se especializó en la investigación de los robos a los ferrocarriles, que vivían en esta época una auténtica fiebre del oro. Sus prósperos negocios con los magnates del ferrocarril no solo le lucraron ostentosamente sino que también le granjearon poderosas amistades como el mismísimo presidente recién electo Abraham Lincoln al que salvó de un atentado frustrado contra su vida.

    Este hecho causó una gran impresión en el presidente que no dudó en contratar los servicios de su agencia una vez iniciada la Guerra Civil. Los agentes de Pinkerton realizaron durante la guerra tareas de espionaje al enemigo, sirvieron como tropas auxiliares y se encargaron de la seguridad del propio Lincoln. El mismo Pinkerton fue nombrado jefe del Servicio de Inteligencia de la Unión entre 1861 y 1862, y llegó a realizar varias misiones de espionaje en territorio confederado bajo el apodo de Comandante E.J. Allen.

    Pasada la guerra, Pinkerton retomó su próspero negocio detectivesco en la industria del ferrocarril alcanzando fama internacional. No era raro que países extranjeros lo contrataran para solucionar sus grandes casos, mientras en el interior de su país el gobierno permitía a sus agentes portar armas de fuego y seguía reclamando sus servicios con bastante asiduidad. Era el gran momento de la agencia Pinkerton cuyo poder llegó a ser tal en esos años que se decía que empleaba a más agentes que todo el ejército regular de Estados Unidos.

    Fueron años de terribles luchas con los míticos forajidos del Salvaje Oeste como Reno Gang, Butch Cassidy y Sundance Kid y, especialmente, Jesse James. Con el joven Jesse James Allan Pinkerton tuvo una obsesión casi enfermiza y su persecución se convirtió en un asunto personal que trascendió a los medios de comunicación de la época y se convirtió en la comidilla del momento, aunque para su desgracia nunca llegó a cazarlo. El cine y la televisión han hecho el resto.

    En sus últimos años, ya muy deteriorado físicamente, Pinkerton y su agencia sufrieron un constante desgaste debido a sus controvertidos trabajos contra las organizaciones obreras. Luctuosos sucesos en manifestaciones obreras que los agentes de Pinkerton intentaban sabotear le granjearon muy mala fama en las postrimerías de su carrera.

    Pinkerton murió de una forma totalmente extraña en 1884: se resbaló en una acera y se mordió la lengua pero debido a su mala higiene bucal falleció días después de una infección. Pinkerton estaba trabajando en ese momento en una de sus últimas aportaciones a la investigación criminal, una gran base de datos para centralizar todos los informes de identificación de criminales registrados, base de datos que ahora gestiona el FBI.

    Curiosamente, tres años después de su muerte, el detective de ficción más famoso del mundo Sherlock Holmes hacía su brillante debut en Estudio en escarlata, escrito por el también escocés Sir Arthur Conan Doyle. ¿Le influenció en la confección de este personaje universal? Posiblemente sí, aunque no lo sabremos nunca.

    En definitiva, Pinkerton no solo creó la primera agencia de detectives del mundo sino que introdujo novedosas técnicas de investigación que hoy aún se usan como el seguimiento o rastreo de sospechosos o la suplantación o creación de personajes para misiones de espionaje. Su legado aún sigue vivo aunque la imparable globalización de la economía internacional ha hecho que la mítica Pinkerton National Detective Agency esté ahora en manos del grupo sueco Securitas AB.