Forma Urbis Romae, el Google Maps de la Antigua Roma

La fascinación que irradia la civilización romana y su herencia es extraordinaria en muchos campos. A ella le debemos, entre otras muchas cosas, las bases de nuestro lenguaje, el hormigón con el que construimos, el Derecho que nos protege e incluso el corpus ceremonial de nuestra religión. Pero cada vez que estudias a esta increíble civilización descubres nuevos logros que admirar, como es el caso de los impresionantes planos cartográficos Forma Urbis Romae desarrollados en tiempos del emperador Septimio Severo entre el 203 al 209 d.C.

Se trata de un documento epigráfico excepcional, del que por desgracia solo conservamos en diferentes piezas aproximadamente entre un 10 o un 15% del total. Lo constituía una planta topográfica de la ciudad de Roma de unos 18 x 13 metros con una proyección vertical a escala 1:240 (2 actus).

Como si se tratara del Google Maps de la Antigüedad, en el plano figuraba cada calle, edificio y casa de la ciudad, recogidos con una asombrosa rigurosidad cartográfica solo superada en la Edad Moderna. Es el resultado final de diversos planos catastrales realizados en diferentes momentos con fines urbanísticos y fiscales. Su existencia y pervivencia parcial hasta nuestros días nos ha permitido conocer algunos barrios de la ciudad imperial de los que no poseemos restos arqueológicos debido a que hoy en día se encuentran muy densamente poblados como el Trastevere o el Campo Marcio.

Este enorme plano de la Antigua Roma estava formado por grandes lastras de mármol de 2 x 1 metro y estuvo colocado en uno de los muros del Foro de la Paz, construído por Vespasiano tras la toma de Jerusalén (70 d.C.), cuya pared aún conservamos y donde todavía pueden verse las señales dejadas por las grapas que lo sostenían.

En total se conservan 1186 fragmentos y la recomposición de este grandioso puzzle continua siendo uno de los principales problemas de la Arqueología Clásica. En los intentos por reconstruirlo se emplean criterios como el tipo de incisión, el espesor, la forma bi y tridimensional de los bordes o las direcciones de las vetas del mármol, así como, obviamente, la coincidencia de la topografía representada con los propios hallazgos arqueológicos.

Cabe destacar en este sentido, y a modo de conclusión, el proyecto que está realizando la Universidad de Stanford en colaboración con la Sovraintendenza dell’Comune di Roma, para reconstruir digitalmente todos los fragmentos conocidos de la planta empleando tecnologías informáticas de última generación.

Fuentes:

  • Historia de la Cultura Material del Mundo Clásico, Zarzalejos, Mar; Guiral, Carmen; San Nicolás, Mº Pilar (Libería UNED, 2010).
  • Proyecto Digital Forma Urbis Romae

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