La sorprendente segunda vida del Coliseo romano durante la Edad Media

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En 2012 una de las edificaciones arquitectónicas más famosas de la historia, el Coliseo de Roma, inició sus obras de restauración tras una larga polémica. Finalmente el empresario italiano de la moda Diego Della Valle, puso sobre la mesa los 25 millones de euros necesarios para restaurar un edificio que llevaba 73 años sin una buena limpieza de cara. Eso sí, el empresario gozará durante 15 años de los derechos de imagen exclusivos para servirse de la fama del monumento para sus propios intereses.

Más allá de las polémicas siempre candentes sobre la idoneidad o no de la financiación privada sobre bienes de interés público, lo cierto es que aprovechando las obras de rehabilitación del mítico Anfiteatro Flavio un equipo de arqueólogos de la Universidad Americana de Roma y de la Universidad Roma Tre han hecho un descubrimiento muy interesante. Durante la Edad Media, el Coliseo siguió en constante uso, ya no como arena para gladiadores sino como un curioso espacio multidisciplinar, una especie de gran bazar que incluía una zona residencial con apartamentos, tiendas, talleres, almacenes y establos. Un terremoto en 1349 acabó definitivamente con esta segunda vida del Coliseo romano.

 

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El Coliseo romano, que originalmente era denominado Anfiteatro Flavio (Amphitheatrum Flavium), en honor a la Dinastía Flavia de emperadores que lo construyó, inició su activad como anfiteatro hacia el año 80 d.C. Era una obra impresionante y más si nos ponemos en la piel de los habitantes de la época. Con capacidad para más de 50.000 personas, en su arena se celebraban desde las típicas peleas de gladiadores, naumaquias y recreaciones de batallas romanas, obras de teatro y ejecuciones públicas.

Estuvo en uso durante cerca de 500 años, hasta aproximadamente el año 523, cuando se calcula que tuvo lugar el último espectáculo en su arena, mucho después de la caída de Roma en el 476. Hacia el año 404, cuando el emperador Honorio prohibió los espectáculos de gladiadores, el recinto entró en franca decadencia hasta su abandono total durante la Edad Media, o eso al menos se creía hasta ahora.

Las recientes excavaciones han puesto sobre la luz un pasado desconocido de esta joya de la humanidad. Durante el largo periodo que va desde el siglo IX al mediados del XIV, el recinto fue puesto en el mercado por parte de las autoridades eclesiásticas que lo custodiaban como apartamentos residenciales, talleres, almacenes y establos.

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Los frailes del cercano convento de Santa Maria Nova eran los encargados de comercializar las residencias y locales comerciales, que según se ha podido comprobar en esta excavación disponían hasta de muros alzados para la ocasión con los que poder mantener la privacidad de sus departamentos. Tanto las viviendas como los talleres, tiendas y almacenes estaban abiertos a la arena central donde antaño luchaban los gladiadores. La arena no volvió a utilizarse y, según afirma Riccardo Santangeli Valenzani, profesor de arqueología medieval y director de la excavación, se empleó como una especie de área común o patio entre las diferentes estancias.

Entre los objetos que se han encontrado durante las excavaciones han aparecido cerámica medieval para cocinar, una pieza de marfil en forma de mono que pudo haber sido una pieza de ajedrez de algún inquilino y tuberías de aguas residuales de terracota en pleno estado de conservación que demuestran que aún en el siglo XII se estaban utilizando las infraestructuras originales romanas.

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Los residentes de esta suerte de gran bazar medieval tuvieron que mudarse tras el terrible terremoto de 1349 que derrumbó el lado sur del edificio, tal como hoy lo conocemos. Posteriormente sus valiosas ruinas, especialmente los mármoles de su fachada, sirvieron para edificar palacios, iglesias y otros muchos míticos edificios romanos en un interminable expolio que duró hasta el año 1749  cuando el Papa Benedicto XIV consagró el monumento como lugar santo en memoria de los mártires allí ejecutados (si bien se cree que la mayoría de éstos fueron martirizados en el Circo Máximo) y lo salvó para la posteridad.

Se espera que muchos objetos más puedan ir apareciendo durante los próximos dos años hasta el fin de las obras de rehabilitación en marzo de 2016. Poco a poco iremos reconstruyendo el devenir histórico del Coliseo a través de los años oscuros de la Edad Media.

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