El daguerrotipo de Barcelona en 1839: la primera fotografía hecha en España

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El 7 de enero de 1839 se presentó en la Academia de las Ciencias de París un invento que revolucionaría el mundo: el daguerrotipo de Louis Daguerre. Nacía la fotografía y dos catalanes estaban en París para admirar tan sorprendente innovación. Pere Felip Monlau, médico y corresponsal de la Real Academia de las Ciencias y las Artes de Barcelona en la Academia francesa, y Ramón Alabern Casas, prestigioso grabador, quedaron absolutamente anonadados ante tamaña innovación técnica, y este último no dudó un momento en comprar uno de los primeros aparatos que salió a la venta en París. Tras aprender la técnica, junto a su amigo Felip Monlau volvieron a Barcelona y lograron convencer a la Academia de las Ciencias para que comprara el aparato. Con él se haría el 10 de noviembre de 1839 la primera fotografía de España, una vista de la Plaza de la Constitución (hoy Pla de Palau) en Barcelona, apenas 4 meses después de que Daguerre presentara su aparato.

Ramon Alabern vendió uno de los 200 primeros daguerrotipos que se comercializaron a la Real Academia de las Ciencias y las Artes de Barcelona que, milagrosamente, aun lo conserva. Apenas una docena de estos aparatos quedan en el mundo y pocos preservan todas las partes intactas, incluso botellines de productos químicos y demás útiles como este. La Real Academia de las Ciencias de Barcelona ha restaurado totalmente el aparato que puede visitarse en sus instalaciones. Una oportunidad única para presenciar uno de los inventos más revolucionarios de la tecnología moderna.

Desgraciadamente el primer daguerrotipo que se tomó en España se ha perdido, aunque por suerte aún tenemos con nosotros ese primer aparato con el que se tomó la primera fotografía de los millones y millones de fotografías que recibirá la ciudad de Barcelona en más de 175 años.

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Un día histórico

Para probar el daguerrotipo recién adquirido se escogió un acto público que sirviera de presentación del aparato, se publicó un anunció en el que se citaba al público un apacible domingo de noviembre para ser partícipes de tan histórico día. Según indicaban la sesión duraría entre 60 y 70 minutos “según el estado de la atmósfera y la fuerza del sol”, ya que la iluminación entonces dependía totalmente de la luz solar y la exposición necesaria para el proceso fotográfico del daguerrotipo requería de mucho tiempo para fijar las placas.

De hecho el evento fue concebido como una fiesta, con música de una banda militar, decenas de vecinos en las ventanas lanzando vivas, y los periódicos del día siguiente hablando maravillas de tan histórico día. Además, se organizó una rifa entre los asistentes donde se sorteó precisamente esta primera imagen, el motivo por el cual, desgraciadamente, nunca más se ha podido localizar esta histórica primera foto. Eso sí, sabemos que le tocó al afortunado que compró el boleto número 56.

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Hemos de entender que este invento para los barceloneses de la época, era poco menos que ciencia ficción, y por ello también se entiende la participación activa de la Real Academia de las Ciencias de Barcelona. No se trataba tanto de un fenómeno cultural en esos momentos, sino más bien la presentación al público de una moderna innovación tecnológica.

Siguiendo esta lógica, se decidió escoger uno de los centros de la modernidad de la época, la Plaza de la Constitución (actual Pla de Palau) para presentar este nuevo invento revolucionario, que recordemos se había presentado oficialmente en París hacía apenas 3 meses.

Según parece la imagen captó la imagen del edificio de la Lonja y los porches de la Casa Xifré y diversos historiadores afirman que la imagen debió ser muy similar a un grabado al acero que el grabador Antoni Roca creó en 1842 para el libro de Francisco Pi y Margall “España. Obra Pintoresca” (Barcelona, 1842), que sí conservamos.

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En los primeros aparatos de daguerrotipo las imágenes se fijaban en placas de cobre donde se les hacía un baño de plata. Para que el baño de plata fuera sensible a la luz se cargaba en unas cajas que contenían sales de yodo y otras con sales de bromo, y los vapores de estas sales hacían que la placa se volviese sensible a la luz. Una vez sensibilizada la cargaban en unos pequeños chasis que se introducía dentro de las cámaras para captar la imagen final.

Al parecer la jornada fue todo un éxito y en los días posteriores se realizaron nuevos ensayos en Barcelona de la mano del pionero Ramón Alabern en la misma zona y en distintos ángulos, como señalaba el periódico El Constitucional. Además, para sufragar el coste de la adquisición del invento la Real Academia también organizó un curso práctico sobre su manejo.

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Os dejo a continuación algunas imágenes que pude tomar yo mismo de este primer aparato de daguerrotipo con el que se realizó esta histórica fotografía:

 

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Barcelona en 1848. Vista al daguerrotipo, con la Muralla del Mar y la Casa Vidal Quadras. La imagen está invertida lateralmente.

Barcelona en 1848. Vista al daguerrotipo, con la Muralla del Mar y la Casa Vidal Quadras. La imagen está invertida lateralmente.

 

Para saber más:

http://lameva.barcelona.cat/capdesetmana/es/noticia-go/el-misterio-de-la-primera-fotografza-de-barcelona

http://www.racab.es/es/passatges/primera-fotografia-1839

 

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