El origen de los instrumentos musicales

grecia

Como gran amante de la historia y la música, siempre me había preguntado cual sería el origen de la música. Antropólogos, historiadores y músicos han intentado a lo largo de los siglos encontrar el origen de la música y de los instrumentos musicales, ardua tarea que resulta prácticamente imposible de acometer debido a lo perecedero de la mayoría de materiales utilizados. Llegados a este punto, quizás sólo nos quede el sentido común y una pizca de imaginación para poder comprender cual es el verdadero origen de la música, algo que un físico jubilado australiano parece haber descubierto.

El bueno de Neville Fletcher, prominente científico de la Universidad Nacional de Canberra, pasa su tiempo de asueto estudiando el origen de los instrumentos musicales. Según este físico australiano, la invención de los instrumentos musicales se produjo accidentalmente y, pese a que la idea no nos resulte demasiado atrayente, tuvo mucho más que ver con la guerra que con el amor, como veremos a continuación.

Aunque, por suerte, para Fletcher la invención de la música como tal fue mucho más prosaica, bueno mejor dicho, poética. Parece ser que el origen de la música estuvo en el ritmo, algo que resulta maravilloso para un amante del beat como yo, combinado con una sucesión de palabras, llamémosle poesía, que seguían a este ritmo primigenio. El origen de la canción es pues una milagrosa conjunción de ritmo y poesía destinada a explicar una historia.

En este punto, resulta muy interesante recordar que unas de las lenguas más antiguas que conservamos, las lenguas joisanas del África profunda, se caracterizan por estar compuestas por unos curiosos y rítmicos chasquidos que se hacen con la lengua. No es de extrañar entonces que esos sonidos derivaran en poesía rítmica y canciones, tal como hoy las conocemos.

roma

Lo cierto es que el origen de la música y los instrumentos musicales asociados a ella ha de remontarse a varios milenios. En las cuevas del sur de Francia se han encontrado una especie de flautas de hueso asociadas a nuestros parientes neardentales con la friolera de 40.000 a 60.000 años de antigüedad. Todos recordamos las imágenes de las danzas rituales que nuestros ancestros más lejanos dejaron pintadas en las cuevas prehistóricas, pero, ¿utilizaban ya instrumentos musicales? Yo quiero pensar que sí, igual que un niño pequeño en seguida se pone a aporrear un cubo de metal, lo mismo debieron hacer nuestros pre-músicos con cualquier instrumento que les regalara la naturaleza para pasar el rato entre caza y caza.

En todo caso, sí que conservamos flautas 100% fiables originarias de China con 9.000 años de antigüedad, así como liras y arpas con más de 4.500 años descubiertas en la mítica ciudad de Ur, en Mesopotamia. Así que la historia musical viene de lejos y está íntimamente relacionada con las primeras civilizaciones.

Pero como decíamos, según el profesor Fletcher la invención de los instrumentos musicales tiene mucho que ver con el arte de la guerra, y es allí donde toda la poética del asunto se nos va un poco al traste. Así, todos los instrumentos de cuerda, como violines, violonchelos, contrabajos y guitarras, vendrían derivados del arco y las flechas. Su forma y diseño así nos lo recuerdan, sólo tenemos que pensar en el arpa, instrumento de la Grecia clásica por excelencia.

arpa

Del mismo modo, la llegada de la Edad de Broce y el descubrimiento de los metales, abrió a nuestros ancestros nuevos horizontes musicales: los sonidos metálicos y sus tonalidades. Estos nuevos instrumentos surgieron precisamente del impacto entre armas de bronce, o sea escudos y espadas, que al golpearse producían un sonido que debió impactar a nuestros antepasados.

Así surgieron las campanas, los gongs, el xilofón y nuevos instrumentos de viento con formas diversas y nuevas tonalidades que añadir a las poesías de siempre. Poesías adornadas con el sonido de la batalla, curioso e inquietante a partes iguales.

El origen de los instrumentos nos hace pensar en la condenada importancia que tiene la guerra en el desarrollo de la humanidad. También la historia de la música esta salpicada por la violencia, algo que por muy extraño que pueda parecernos aún sigue sucediendo. Me viene a la cabeza el gansta rap, ese nuevo estilo de hip hop aparecido hace apenas un par de décadas y que tanto debe a la violencia callejera. Quizás no hemos cambiado tanto con el paso de los milenios y seguimos repitiendo los mismo parámetros sociales: la violencia nos hace avanzar.

Pero bueno, pensaremos mejor en positivo, digamos que el ser humano es capaz de trasformar la violencia en música, las armas en instrumentos y el lenguaje en poesía. Mejor, mucho mejor.

* Artículo originalmente publicado en el fanzine “Thorn” de Miqui Puig (num. 2).

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